La Barraca‚ÄĚ Asociaci√≥n Cultural Villaviciosa Teatro Riera Viernes, 31 de mayo 8¬ī30 de la tarde,¬† con entrada gratuita

 

RAPSODAS: Huerta, Cristina, Charo, Camiri, Pilar, Zoila, Severino, Encarna

 

 

Tierra de amor y lucha

 

Est√° repleta de contrastes (los propios, los que la imprimen el car√°cter que posee, y los

ajenos, los que conseguimos forjar quienes la miramos). Y está repleta también de

maravillosas (e inquietantes) contradicciones. Cuba siempre ser√° tierra que se brinda a

opiniones encontradas, a divergentes simpatías, a encendidas emociones, y ante la que

siempre es difícil mantenerse indiferente.

 

Nos enamora con su lentitud c√°lida, con su gente tranquila y curiosa siempre dispuesta

a la ayuda, con su Habana vieja de calles estrechas y ardientes, con su forzado abandono

de todo lo que un día fue y ya no es, con sus ritmos de reminiscencias africanas, con

el son y la conga, con su natural manera de llevar a la calle lo doméstico, con sus rostros

siempre inclinados a la sonrisa, con su vegetación y sus frutos, con su espíritu de

lucha. Y nos desconcierta quizá por todo ello. Quizá también porque la idea de libertad

que tenemos no se adec√ļa a la que all√≠ se vive. Y sin embargo, muchos de ellos no reparan en proclamar que la libertad es precisamente eso. Y siguen luchando por un ideal que a nosotros nos puede saber a utop√≠a fallida.

 

Y ciertamente habrá cosas que se hagan bien, y otras que se hagan mal. Pero ahí están.

Empecinados en demostrarnos que otra manera de vivir es posible. Diciéndonos a través

de los hijos que pare, a través de sus poetas, a través de sus trovadores, a través de

su arte y de su cultura, que si bien nada es perfecto, hay unos ideales mejores que otros.

 

Y que a pesar de todos los defectos, no es conveniente separar la mirada de los intentos

del hombre por construir mundos y sociedades m√°s justas.

 

Con todo ello, hemos querido que la elección de estos dos poetas sirva como exponente

de esa tierra de amor y lucha.

 

A Guerrero apenas le conocemos, sabemos de él que cumple prisión en EEUU por infiltrarse en grupos terroristas norteamericanos que gestaban acciones contra Cuba a fin de mantener informado al gobierno de la isla. Recogemos aquí sus poemas, escritos

desde la cárcel, que apenas si nos mencionan la vertiente política de su ser, que nos

hablan de la más necesaria y primigenia razón de existir: el amor.

 

A Silvio le conocemos todos, hemos cantado sus canciones, hemos hecho de ellas nuestros cantos de lucha y rebeld√≠a, nos hemos emocionado con su compromiso social, con su situarse al lado del pobre, del d√©bil, del derrotado, con su amor a la patria. Y a√ļn cantadas mil veces, sus letras nos emocionan como la primera vez, cobran vigencia con el momento en que son pronunciadas,‚Ķy nos revuelve.

 

Son dos hombres de una misma tierra, esa tierra de amor y lucha que hoy nos conmueve.

 

Podemos echar mucho en su contra, es posible. Pero también es posible que logremos

a acercarnos a esa realidad, fallida o no, que no deja de recordarnos que las cosas

se pueden hacer mejor, que algunos ya lo han intentado, que no importa que no sea perfecto, que hay que intentarlo mil veces, de la manera que sea posible, pero sin perder en ning√ļn momento de vista al ser humano que somos y al que tenemos en frente, a nuestro lado o en la distancia, para crecer hacia un mundo m√°s solidario, m√°s amable, m√°s f√°cil de vivir, donde importe, y mucho, la felicidad de todos.

 

 

Charo Reyes

 

Villaviciosa, 24 de marzo de 2013