“Gracias, Mino, por haber estado aquí” - Ángel Valle Cuesta Presidente de CUBERA
Suele resultar sencillo hacer loas de las personas que nos dejan, lo más difícil es convertir en palabras el agradecimiento sincero hacia alguien por el mero hecho de haber tenido un cierto acceso a su vida. Afrontamos de todos modos el reto de escribir unas líneas a riesgo de no acertar a explicar la huella que deja este paisano nuestro.
Conocimos a Mino Cerezo tras su regreso a España, después ya de toda una vida de misiones en la América injusta a la que llegaba, en el último cuarto del siglo pasado, la luz de una Iglesia comprometida con los más débiles. Su grano de arena fue mucho más que eso, creando toda una imaginería comprensible para el pueblo que acercaba el mensaje cristiano a pie de calle (cuando la había).
Al mismo tiempo, su compromiso ayudó a formar personas, a ofrecerles un camino vital y profesional que aún hoy, medio siglo más tarde, siguen agradeciendo de corazón los chicos y chicas que lo conocieron en Juanjui, en mitad de la selva peruana, como bien recogía el reportaje que Leonor Suárez preparó con Isolina Cueli para la TPA en el programa Asturias Semanal (2021).
De Mino nos interesaba en principio su enorme producción artística en forma de tablas, frescos murales gigantescos o incluso diseño de espacios eclesiásticos, repartida por toda la América hispánica y buena parte de Europa; eso y sus orígenes villaviciosinos que, pese al paso del tiempo, incluso recordaba con sorprendente frescura y naturalidad.
De ese contacto, desde la asociación Amigos del Paisaje de Villaviciosa, nació un cuaderno Cubera y una exposición pictórica en su pueblo natal con la que rompía su, hasta entonces, inquebrantable rechazo a ese tipo de exhibición pública. Compartió con nosotros su obra figurativa de contenido religioso y su más reciente producción en el terreno de la abstracción. Los problemas de visión que le regalaba la edad no hicieron más que animarle a explorar nuevos lenguajes estéticos y nuevos formatos a través de las tecnologías digitales.
Pero más allá del artista y del misionero claretiano, su conversación pausada, siempre interesada e interesante, su personalidad modesta y firme, sus inquietudes y su aplomo, el propio de una persona que sabe que ha hecho en su vida lo que tenía que hacer, nos ha reportado, en este lustro largo de trato familiar, mucho más que una pintura o un mensaje esperanzador.
Se nos va la persona y con ella su carácter amable, acogedor, afable y campechano, pero deja una huella permanente su compromiso con la justicia, su comprensión hacia la marginalidad, su esfuerzo por ayudar al necesitado... y su optimismo para enfrentar la vida, incluso tras nueve décadas de lucha por grandes ideales que raramente se daban por alcanzados.
Por todo eso, cuando ha llegado el momento de asumir que no habrá sitio para una nueva charla pendiente, nos queda la satisfacción de haber conocido, haber tratado, a un hombre lleno de energía contagiosa del que Villaviciosa (por la pequeña parte que le toca) puede sentirse honrada y sinceramente orgullosa.
Ángel Valle Cuesta
Presidente de Amigos del Paisaje de Villaviciosa, CUBERA