Me lo enseñó mi padre que murió hace 36 años y me lo ha recordado SERGIO durante este último año: “Por más que te duela, no les trates a ellos como te han tratado a ti… Si tienes la conciencia tranquila, mantén la cabeza bien alta”.

 

Siento una pena infinita. Otra vez me he quedado huérfano. Ha muerto SERGIO MARQUÉS, mi “jefe”, mi amigo, mi padre. Todavía recuerdo lo que dije en una de las últimas reuniones del Comité Ejecutivo de Unión Renovadora Asturiana (URAS), celebrado en Villaviciosa: “Sigo sin ser gay pero os confieso que a este hombre le quiero…”. Y SERGIO, se echó a reír.

 

Sonó el teléfono y desde la TPA me preguntaron por la situación del ex Presidente del Principado de Asturias. Fue en ese momento cuando me enteré de que algo le había pasado. Un poco más tarde, mi compañero y actual presidente del partido JAVIER LÓPEZ ALONSO, me comunicó el fallecimiento de nuestro líder.

 

Salí rápidamente para el Tanatorio de Cabueñes. Elena y sus hijos estaban destrozados, si bien ella, parecía mantener la calma: “Todavía no me hago a la idea. Miro y miro para ver dónde está este hombre para que salga a recibir y saludar a TODOS los que vienen a verle…”

 

Todos. Absolutamente todos. Los de verdad y los de plástico. Todos quisieron estar con SERGIO MARQUÉS en esas últimas horas por su Gijón del alma.

Todos. Hasta el propio Presidente en funciones del ejecutivo asturiano solicitó permiso a la familia para acudir. ¿Se imaginan que se lo hubiese prohibido la familia?. ¿Qué hubiera dicho la prensa de su ausencia en la muerte de un antecesor en el cargo?.

 

Todos con SERGIO y con todos los mejores adjetivos de nuestro Diccionario: Fiel, sincero, valiente, cristiano, trabajador, muy asturiano, entero, fajador, luchador, honesto, honrado, culto, intelectual,…, y digno!

 

La verdad es que oído y escuchado de tantas bocas de ideologías tan distintas no te entra en la cabeza por qué le echaron del PP o por qué no ha seguido de Presidente eterno asturiano desde 1999 hasta nuestros días.

 

Han aparecido todos. Hasta los de las puñaladas traperas y por la espalda. Hasta los que –ni en estos tristes momentos- son capaces de ser “personas” limitándose a llegar hasta la puerta y aprovechar cualquier flash de fotógrafo o secuencia de cámara de TV. para dejarse ver… Que pena nos dais, hipócritas!...

Esto último también me lo habría reprochado mi “maestro”. Ya te toca SERGIO aunque nos hayas dejado solos. Descansa en paz.