A pesar de que su apertura estaba prevista para hace más de un año y de que los presupuestos municipales de Villaviciosa para el año 2012 incluyen consignación para la apertura del punto limpio de la Rasa, este permanece cerrado, convirtiéndose en un "punto limpio fantasma", y engrosando así la larga lista de grandes inversiones de los últimos años tiradas por la borda.

 

De esta manera, una obra cuyo coste ascendió a 442.526 euros y que daría servicio a Villaviciosa, Colunga y Caravia permanece paralizada por el bloqueo de Villaviciosa sin que el equipo de gobierno manifieste intención alguna de apertura.

 

Este punto limpio, que sería gestionado por Cogersa, reemplazará al actual "Punto Sucio" del Salín, de responsabilidad municipal, que no dispone de ningún tipo de vigilancia lo que conlleva una situación negativa desde el punto de vista medioambiental, no cumpliendo, además, por ello, con su función recicladora al no garantizarse la recogida selectiva.

 

Pese a que el Plan de Salud 2008-2013 ya avisa de que en Villaviciosa existen varios vertederos ilegales e incontrolados, el Ayuntamiento de Villaviciosa cuenta con más de una denuncia de la Consejería de Medio Ambiente sin que haya tomado ninguna medida de prevención y sin proporcionar a los usuarios un punto limpio muy demandado y adaptado a las necesidades y obligaciones actuales en materia medioambiental. El punto Limpio de la Rasa de Selorio daría solución a estas demandas, al disponer de contenedores para la recogida de los llamados residuos especiales del hogar como escombros de pequeñas obras, electrodomésticos y muebles. También existe espacio para pilas, aceites usados, restos de podas y de ganaderías

 

Por todo lo expuesto, desde Foro Villaviciosa consideramos necesaria y urgente la apertura del punto limpio. Pediremos todos los expedientes de denuncias existentes por vertidos incontrolados en el concejo de Villaviciosa e instaremos al Equipo de Gobierno a responder sobre las actuaciones  que se han llevado a cabo por el Consistorio. De igual modo que se persigue sancionar a los propietarios de los perros que defecan en el casco urbano, es inadmisible mirar para otro lado cuando los "vertederos ilegales" están contaminando ríos y aguas sin que existan ni medidas de vigilancia ni alternativas adecuadas.