FOTOS. Salida del G M. Llama Ello para conocer algunas joyas del Desfiladero de La Hermida
La salida será el 1 de marzo: Lebeña - Peña Ventosa - Braña de Los Tejos - Cicera / Alternativa: Ruta de Las Agüeras - Cicera - Ruta Mitológica - Mirador de Santa Catalina. Para apuntarse, Ver inferior....
El Grupo de Montaña Llama Ello propone una salida para conocer algunas de las joyas más destacadas del Desfiladero de La Hermida, en su parte cántabra, compartido por Cillorigo de Liébana y Peñarrubia; se conjugan en esta jornada patrimonio cultural y botánico, en un entorno de peñas y caminos lebaniegos lindantes con el Macizo Oriental de los Picos de Europa.
La ruta principal es un recorrido de alta dificultad por la ascensión a la Peña Ventosa, con trepadas de segundo grado (II); aunque la subida a esta cumbre es opcional, quedando entonces una ruta de dificultad moderada por la distancia y el desnivel (desde la orilla del río Deva hasta Peña Ventosa —1437 m— o el Alto Las Cuerres —1414 m), a realizar en 8 / 9 horas.
Santa María de Lebeña
Lebeña
Peña Ventosa
Lebeña se abriga en un protegido valle en el extremo cántabro del Desfiladero de La Hermida, con acceso desde el último puente de la Nacional (N-621), en los bajíos de la Peña Ventosa. Sin llegar al pueblo, un ramal de esta corta carretera comarcal de Lebeña se desvía hacia la iglesia de Santa María, donde hay un par de zonas de aparcamiento.
La iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña, siglo X, a unos pasos del río Deva y hundida en el remanso del valle del arroyo de Los Casares, es Monumento Nacional y una de las principales joyas del prerrománico de Cantabria; al pie de este conjunto monumental arranca el ramal que sube directo a las casas de Lebeña, paralelo a este débil arroyo que pasa casi desapercibido, pero que sirve como referencia en el ruar por el núcleo de Lebeña; cruzando el puente en la parte final del pueblo arranca la doble pista que sube a los invernales de Lebeña, se sigue la que apunta hacia el Este, ganando altura sobre el regato y alza su mirada a la parda Sierra de Las Cuerres.
En el primer tramo de ascensión por esta pista, un ramal pizarroso y directo permite atajar la primera revuelta de la misma, apartándose de hecho del fondo del valle. De nuevo en la pista se alcanza —de espaldas a los farallones de la Peña Ventosa y de cara al Cueto del Valle— una collada de este cordal de bosque mediterráneo que delimita la cuenca del arroyo de Los Casares por el Norte, recibiendo, seguidamente, la otra variante de pista que, desde Lebeña, remonta por el barrio del Valle; unidas ambas pistas, y con la referencia de la línea de alta tensión, en el límite de los 500 de altura, un ramal de la pista entra en los invernales de Lebeña, regentes de una vasta extensión de prados que llegan a tocar las peñas del Cueto del Valle.
Hayedo de Poda
Colláu Pasanéu
Peña Ventosa y Braña de Los Tejos
El paso entre los invernales vuelve a ser un atajo para evitar otra revuelta de la pista principal que conduce, en subida directa, al cruce principal, al pie de la Sierra de Las Cuerres; las marcas seguidas en este ascenso dan prueba de estar recorriendo un Camino Lebaniego; en la encrucijada ahora apuntada se encuentra un poste indicativo de esta ruta jacobea, centrada aquí en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en que se venera el "Lignum Crucis" —"madero de la cruz"—.
La pista que remonta a la izquierda llevaría a Ciñera —pueblo final de este recorrido— por el Collado Arcedón (Collao Arceón) o por la Canal de Francos; el recorrido propuesto sigue la pista de la derecha, iniciando una larga travesía ascendente —bajo las escarpaduras de la Sierra de Las Cuerres— para acercarse a las faldas de la Peña Ventosa, con una visión panorámica de todo este valle cegado deudor del río Deva y de las estribaciones del Macizo Oriental de los Picos de Europa, que se abren mucho más allá del Cueto Agero, peña de referencia de este macizo en el entorno de la iglesia de Santa María.
El final de esta larga travesía viene marcado por el cauce reseco del arroyo de Los Casares; pasado éste, se deja la pista —que se dirige a la boca de una enorme mina abierta en los cortados de Peña Ventosa— para entrar, por un camino carretero, a la cuenca superior de este arroyo. El rastro del camino pronto se desvanece, degenera en una vereda comida por las llambrias que vierten a la torrentera reseca; es la puerta de entrada al Vallejo de Poda, una mancha de hayas resguardada entre las estribaciones de la Peña Ventosa y la Sierra de Las Cuerres; el hayedo esconde una sucesión de plácidas vegas de cómodo caminar; marcan el final de esta cuenca de Los Casares, que topa con la pista de enlace entre los collados Taruey y Pasanéu.
Al Sur de las vegas del Hayedo de Poda se encuentra el Collado Taruey (1273 m) con una nave para el ganado, en cuya planta superior, bajo la techumbre, hay una amplia zona preparada para pernoctar.
Peña Ventosa
Esta ascensión es opcional, pues el punto de salida y de llegada es el mismo Collado Taruey. Al Oeste sube un ramal de pista cegado que conduce a una collada entre el Molín de Los Moros (1382 m) —cuya cima presenta una especie de dolina, cuenco que se presume con intereses defensivos, pues estamos en un puerto de entrada a los valles de Liébana— y La Peña (1365 m); desde esta collada se va ganando altura para encaramarse a la cumbrera de Peña Ventosa. La vía normal a la cumbre no sigue el filo de la cresta, de ahí que en los primeros escarpes de la cumbrera se inicie un flanqueo bajo la cima principal; se trata de alcanzar una brecha en el canto Sudoeste de la cumbre (IIº). Al otro lado, una acanaladura (IIº) da paso una canal más franca por la que se corona la cumbre de Peña Ventosa (1437 m), un farallón calcáreo que hace de barrera natural de todos los valles fluviales que vierten al alto Deva, en las apreturas del Desfiladero de La Hermida; su aislada posición la hace mirador dominante de toda La Liébana y alrededores, desde el centro de la Comarca en Santo Toribio de Liébana a Peña Sagra, Cordillera Cantábrica (Curavacas, Peña Prieta y Coriscao) y Picos de Europa.
Braña Los Tejos
La pista que sube desde San Pedro de Bedoya o desde Salarzón, en la falda Sur de Peña Ventosa, asciende entre el bosque hasta el Collado Taruey (1273 m); atraviesa brevemente la parte final del Hayedo de Poda para doblar a unos metros de la charca del Colláu Pasanéu (1344 m).
Este collado el límite entre la Comarca de Liébana y el municipio de Peñarrubia; la pista continúa, con un ramal que sube a unas antenas, en las estribaciones de Peña Sagra; el Colláu Pasanéu es otra de las puertas de entrada a La Liébana, el paso más alto del Camino Lebaniego desde el Collado La Hoz (Joz). Al Norte desciende el frondoso valle de la riega Cordancas, señalizado, pues es la ruta normal —en el día de la fiesta en la Braña de Los Tejos— desde Cicera a este reducto de tejos; aparte, Camino Lebaniego.
Sin pasar el cierre del Colláu Pasanéu, una senda (Noroeste), que gana altura entre restos de escombreras mineras, inicia, en el Alto Las Cuerres (1414 m), la cumbrera de la Sierra de Las Cuerres; en unos instantes se llega a la Braña de Los Tejos: un conjunto de tejos milenarios en un aparte del Hayedo de Cordancas, un rodal diferenciado en lo alto de la sierra en un entorno privilegiado, compartiendo espacio con las antiguas minas de blenda: Minas de Arceón.
Braña de Los Tejos
Braña de Berés
Agüera del río Cicera
El descenso sigue la línea del cordal: en este primer tramo se puede optar bien por flanquear por el hayedo (cara Norte), donde sorprende el Zanjón de Cordancas —topónimo muy expresivo de este accidente en el Llaredo de la Concha—; o bien evitar la línea cimera de la sierra por su pelada cara Sur, terreno más franco, pues aprovecha los restos de un camino muriado, bien evidente durante la llegada al rodal de tejos. Ambas alternativas confluyen en una vega abierta en la línea de cordal, con restos de una ruina.
En este punto se torna a la cara Norte de la sierra, siempre sin perder la referencia de la línea cumbrera, internándose brevemente en el bosque; la vereda no tarda en reconvertirse en una trocha más amplia que baja al Collado Pandocento (1067 m).
Se entra aquí en una campa que se extiende hasta el Prado y Collado Arcedón; puede atajarse por la campa o seguir el cierre lindante de Cillorigo y Peñarrubia, que corona el Cueto Torcal (1104 m) para, a continuación, bajar directo al Collado Arcedón / Collao Arceón (972 m), por el que pasa la línea de tendido eléctrico que se tomó como referencia en la subida a los Invernales de Lebeña.
El Collao Arceón es también paso del Camino Lebaniego: por la vertiente de Peñarrubia (riega de Cordancas) se enlaza con las pistas que bajan a Cicera; dando un poco más de rodeo se sigue la indicación del camino hacia Lebeña (Oeste). El sendero baja por una valleja de bosque e incipiente riega a entroncar con la pista que sube desde los Invernales de Lebeña; aquí se toma el tramo que, en ligero ascenso, se dirige a la braña de Berés, una solitaria pradera escondida en el monte, mirador señero del Macizo Oriental de los Picos de Europa y del desfiladero del Deva en esta zona de Lebeña.
Sin bajar a la braña, la pista se reconvierte en camino carretero para, enseguida, por el Collado Berés, doblar a la Canal de Francos —se trata del paso más bajo de las variantes del Camino Lebaniego en este tramo del entorno de Peña Ventosa. El camino, destrozado en un tramo por las avenidas de la riega de esta canal, recorre un umbrío bosque para, al final, entroncar con la Ruta de las Agüeras, ya en las inmediaciones de Cicera (500 m s n m).
Alternativa sencilla: Desfiladero de La Hermida - Agüera Riocicera - Cicera - Ruta Mitológica - Mirador de Santa Catalina
En la parte del Desfiladero de La Hermida perteneciente al municipio de Peñarrubia, dos son los desfiladeros laterales que vierten sus aguas al río Deva en lo que se conoce como "Ruta de Las Agüeras": el arroyo de Navedo y el río Cicera; ambas cuencas separadas por el Monte Santa Catalina.
El arroyo de Navedo presenta una concentración singular de cascadas, en un desfiladero apretado en que camino y arroyo discurren a la par, de ahí que sea cañón muy apreciado para los amantes del barranquismo; pero esta Agüera apenas cuenta con espacio para aparcar en la carretera de La Hermida, por eso la ruta que se propone se centra en la Agüera Riocicera (del río Cicera).
Entre los Km 160 y 159 de la N-621, a mano derecha en dirección a Potes, hay una marquesina con espacio para aparcar, pues era camino empleado por los vecinos de Cicera para coger la línea que une Potes con San Vicente de La Barquera en este tramo del Desfiladero de La Hermida.
Al otro lado de la carretera —cruzando el puente sobre el río Cicera— está el panel indicativo de la Ruta de las Agüeras, en el arranque del camino que sube a Cicera. En los primeros tramos acompaña al río Cicera para, más adelante, ir ganando altura sobre el fondo del desfiladero. Pierde contacto con el río, pero gana en una mirada más amplia del entorno, con especial interés al Monte Santa Catalina y la destacada falla de piedra parda que define esta montaña y que se extiende hacia Cicera, sustentando toda su ería.
Es en este corte del valle ahora oculto en que se precipita una de las más bellas cascadas de la ruta; para llegar a las bañeras en que rompe el salto hay que dejar el camino y descender por terreno herbáceo y empinado hasta el lecho del río, aunque esta opción se aparta de la sencillez del recorrido señalizado.
Antes de llegar a Cicera se encuentra el desvío del Camino Lebaniego que se adentra en la Canal de Francos, ya apuntado en la ruta principal.
Una vez en el pueblo, la ruta continúa por la ería de Cicera hacia la Ermita de Santa Catalina, evitando la carretera de acceso al pueblo por el camino antiguo —remozado al efecto al señalizar esta Ruta de las Agüeras— siguiendo las indicaciones de la "Senda Mitológica" ("Las criaturas del Monte Hozarco").
La ermita está enclavada en un collado (548 m) al pie del Monte Santa Catalina; a unos metros dobla la carretera que sube de La Hermida con dirección a Puente Nansa, punto del que arranca el ramal de acceso a Cicera y el ramal de entrada a Piñeres, sito este pueblo unos metros por encima de la CA-282.
Al lado de la ermita pasa la carretera que sube al Monte Santa Catalina (Mirador de Santa Catalina: 1,5 km); marca una revuelta inicial y adentra en el bosque. Durante la subida se encuentran paneles explicativos y señales de dirección. A mano derecha arranca la pista de tierra que apunta al pueblo de Navedo —cerca de la Torre de Linares, en la carretera que baja a La Hermida— y a la Agüera de su arroyo; más desapercibido pasaba el ramal de pista que se encuentra a la otra mano de la carretera —hoy reconvertido en ruta para niños—, que permite coronar —entre duendes y otras criaturas de la mitología cántabra— el Monte Santa Catalina, evitando lo que resta de carretera.
Cicera
Mirador de Santa Catalina
Esta Ruta Mitológica del Monte Hozarco (Jozarcu) o de Santa Catalina tiene su inicio en el aparcamiento habilitado a unos metros de la ermita, aunque la descripción del párrafo anterior sirve para remarcar el cruce por el que se baja a Navedo —continuación de la Ruta de Las Agüeras—, que pasaría desapercibido de no recorrer este tramo inicial de la carretera al Mirador de Santa Catalina
Carretera y Ruta Mitológica mueren en un pequeño aparcamiento al pie de las antenas; por unas escaleras se sube a la Pica de las Puertas (758 m), punto cenital del Monte Santa Catalina o Mirador de Santa Catalina, según reza la señalización; aunque lo que aquí se descubre, en esta cima cortada sobre el Desfiladero de La Hermida, es la Bolera de los Moros, las ruinas de un castillo que debió ser otero de lo que hoy son los Caminos Lebaniegos por Peñarrubia.
En el desventío de Santa Catalina, una estructura metálica cuelga sobre el abismo del Desfiladero de La Hermida, una balconada a vista de pájaro de los entresijos de este rincón del Deva y sus escarpados afluentes y peñas.
Esta alternativa es una ruta fácil, apta para todo el mundo, que puede realizarse tranquilamente en 3 o 4 horas y con final en Cicera.
Para apuntarse a esta salida se puede acudir al Polideportivo Municipal (de Villaviciosa) o llamar a su número de teléfono: 985891204. El límite para inscribirse es el jueves 26 de febrero.
Damos especialmente las gracias por su trabajo, texto y selección de fotos a Ricardo Miyar