El margen que le dejó su particular puente aéreo lo aprovechó departiendo con el profesorado y vecinos de la villa que se dieron cita en el salón de actos del instituto que lleva su nombre y, sobre todo, ofreciendo la “última lección de Bachillerato” a los 39 alumnos y alumnas que este año finalizan sus estudios y que estuvieron arropados por unas doscientas personas entre familiares, profesores, amigos y compañeros de cursos precedentes o inferiores. Un público que descubrió, o pudo reafirmar si ya había asistido al acto de febrero, la cercanía y afabilidad del actual director del Instituto Cervantes que insiste en que no es más que “un guaje de la Villa”.

 

 

 

Tras una presentación de Ángel Valle, que recordó cómo se cumplen precisamente estos días los veinte años de su ingreso en la Real Academia Española y resumió las aportaciones de dicha entidad durante este tiempo, aportaciones a las que no ha sido ajeno el propio don Víctor.

 

 

 

Con un emocionado agradecimiento por la invitación y por “poder presumir ante mis compañeros de Academia de que mi instituto es mejor que el suyo, el mejor de todos”, abrió su intervención dedicada a la lectura como placer, como arte y como necesidad existencial. Como buen profesor, cerró su intervención poniendo deberes a la que es ya la primera promoción de alumnos finaliza estudios en el centro que lleva su nombre: “hay que leer para vivir y también para soñar, pero sobre todo hay que leer para ser».

 

 

 

Tomó la palabra a continuación la inspectora del centro, Meditación Lastra, que enganchó al público  con una intervención en la que “tiró” de su corazón de madre y de su fromación como profesora de inglés para ofrecernos dos referencias literarias con las que animó a los jóvenes a enfrentarse a su destino sabiendo llevarle de las riendas y a sus padres a que asuman y animen esa nueva etapa a que se han de enfrentar.

La siguiente intervención corrió a cargo del propio alumnado, que también quisó hacer memoria de los años que dejan entre las paredes de su insitutto. Iyán Teijido, Andy Tavárez, Moisés Carús y Paula Iglesias tuvieron palabras de agradecimiento y de emoción recordando a toda la comunidad educativa , y no dejaron de “pasar lista” a sus profes, a sus manías y muletillas.

 

 

 

El acto pasó entonces a la ceremonia de imposición de becas y entrega de diplomas a cada uno de los alumnos y alumnas que finalizaban sus estudios, tanto en la opción de Ciencias y Tecnología como en la de Humanidades y Ciencias Sociales. Finalizada esta, tomó la palabra el director del centro para proceder a la clausura de acto al que los propios alumnos pusieron broche musical con la interpretación del Imagine de Lennon.

 

 

Habían pasado más de dos horas y nadie había reparado en ello.