
Con el pregón de Etelvino González se inaugura la Semana Santa maliayesa. Ver pregón completo
Y podéis ver programa completo, actos, procesiones, horarios. Entregados los premios del 4º Concurso de Dibujo Infantil de la Cofradía Jesús Nazareno de Villaviciosa, las fotos de todo se ven en Enlaces de interés del centro de esta portada
Villaviciosa está presta para la celebración de la Semana Santa. Durante el mes de marzo es manifiesta la preparación religiosa en diversos actos. Y es muy apreciable el trabajo de los responsables de la Cofradía de Jesús Nazareno. Una cofradía que viene manteniendo los actos propios de la Semana Mayor desde hace más de trescientos años.
En la tarde de este viernes se inauguró oficialmente la Semana Santa de Villaviciosa con el pregón,la entrega de premios de pintura infantil y un concierto de la Agrupación Musical ‘La Guía’.
El teatro Riera ha sido el escenario de estos actos. El pregón estuvo a cargo del conocido escritor maliayés Etelvino González López. Partiendo del cartel anunciador de este año 2012, hizo un comentario de gran contenido, en el que tomaba cuenta de los flagelos del mundo actual (hambruna, violencia), sin dejar de evocar recuerdos y vivencias de su infancia. También caracterizó las celebraciones locales en función del escenario de la villa histórica.
El cartel es obra del pintor maliayés Luis Mahamud Iglesias y representa el paso de la flagelación, obra de Galarza Moreno (1948), y el propio pregonero lo ha calificado como el primer pregón de este año.
Como es habitual, Villaviciosa queda abierta a visitantes, a quienes invita a la participación en actos de tal trascendencia.
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Pregón de Etelvino González López
Hermano Mayordomo, hermanos miembros de la Junta Directiva y venerables cofrades de Jesús Nazareno,
Reverendo rector de la parroquia de Santa María
Señor alcalde-presidente del ilustrísimo ayuntamiento de Villaviciosa
Honorables autoridades
Visitantes y Amigos:
Ha querido la Cofradía de Jesús Nazareno que en este año 2012 la presentación/reclamo de nuestra Semana Santa tenga como distintivo el paso de la flagelación del Señor. Un mes hace que hemos podido ver esa primera luz de memoria en un cartel que es cifra de limpieza y transparencia: con texto exacto, cuatro palabras que dicen todo y sólo aquello que tenían que anunciar: Semana Santa, 2012, Villaviciosa. Ni más ni, desde luego, menos.
Y todo ello enmarcando una acuarela perfecta, que representa la flagelación o por otro nombre los azotes de Jesús atado a la columna. A buen seguro que nuestro amigo Luis Mahamud Iglesias, al pintarla revivió la emoción del año 1948 cuando, recién desembarcada en el puerto de Gijón, la vimos por primera vez en nuestras procesiones. Quedábamos prendidos de una escena viva, real, hiriente. Se había encargado y financiado por suscripción popular. Galarza Moreno puso en ello su mejor estética derivada del barroco levantino.
Luis ha tenido de antaño el empeño de recrearla en su paleta. Este lúcido cartel ha sido el primer y más elocuente pregón de la Semana Santa de 2012. Reproducido, con acierto, como portada del porfolio.
1.- El cartel, primer pregonero. Aquí el culto cofrade a ese momento de la pasión de nuestro Señor, tiene más de trescientos años, de antes de 1695; y siempre el momento de los azotes ha tenido en nuestras celebraciones un lugar importante. Nos hablaban nuestros padres de aquellos Canterinos antiguos; es decir los flagelantes que a guisa de pico alzaban los manojos de cuerdas contra las espaldas del penado. Antiguas representaciones, tomadas al parecer de personajes reales de la villa, que ardieron en la insensata convulsión de una guerra. Tenemos tres figuras: un sayón alza su mano como para agarrar al Señor por los cabellos, otro sayón, en pleno dinamismo, sujeta una cuerda con la que ata las muñecas del Cristo; aparece este de pie, desnudo, con paño de pureza anudado a la izquierda y sujeto a la columna. Cada uno en su papel, desprovistos ellos de aquel gesto agresivo del grupo de la coronación de espinas. El Cristo muestra un rostro abatido con las pupilas vueltas por el durísimo castigo, en el que no era insólito que muriera el penado. Tormento infamante, que solo se daba a esclavos y criminales, destinados a la cruz.
Son la columna y sus cuerdas referente del hombre sometido al arbitrio de los otros. Privado de libertad. Esa columna se convierte en símbolo de la tiranía con que algunos humanos privan a otros de uno de los atributos más preciados que Dios ha puesto en la persona humana. La libertad, que el propio Dios respeta hasta términos incomprensibles. Pues crea un mundo que él no necesita, que nada añade a su gloria y luego pone en él una humanidad libre, que se lo critica o que le niega y hasta le maldice. Tenemos un hombre atado a una columna. En la basílica de Santa Prassede en Roma hemos venerado con profundo sentimiento una columna que desde el siglo IV se da como la auténtica del pretorio de Pilato. Verdadera o no, durante dieciséis siglos ha sido venerada por generaciones de fieles cristianos, lo que la constituye sin más en referencia de aquel pasaje de la pasión. La Cofradía de Jesús Nazareno ha querido que en este año sea aquel pasaje el centro de nuestras consideraciones. Un acierto más que añadir a las iniciativas de una Junta que se caracteriza por la creatividad, el tesón y decoro con que mantiene nuestras celebraciones seculares. Nos invita hoy a profundizar en un misterio que por familiar corre el riesgo de la sola admiración estética o sentimental, con olvido de las realidades de fondo. Veamos.
2.- Flagelación:
a.- Injusticia.- Pilato reconoce a Jesús como inocente “no encuentro ninguna culpa en este hombre” (Lc 23,4). Ni Pilato ni Herodes (Lc 23,15). Así que después de darle una lección le soltaré. Ahí están todos los casos en que los órganos de la justicia humana -y no sólo la civil- condenan a inocentes, y les castigan por motivos ajenos a la propia justicia. Paralelamente son muchísimos aquellos seres y situaciones en que cualquiera de nosotros, no ya un tribunal, condena a inocentes al suplicio de la deshonra, del estigma de culpa o del deshonor. Este tribunal social, implacable, ligero e irresponsable, funciona cada día y esa mirada que se fija hoy en este paso de la pasión debe asumir la defensa de todos esos inocentes, y a la vez pronunciar una condena terminante de la maledicencia, de la murmuración y de la calumnia.
b.- Despojo.- Solemos fijar nuestra atención en el sufrimiento físico, en los azotes del flagelo, pero hay otro sufrimiento más hondo, que es el despojo de la dignidad humana. El inocente que vemos azotar ha sido despojado de sus vestiduras, como lo ha sido de su condición de hombre libre -atado como está a una columna-, ha visto arrebatarle su honor de hombre justo.
El Padre ha permitido ese triple despojo, y en este despojo ha asumido Cristo cuantos despojos vamos acumulando a lo largo de nuestras vidas. Cada uno sabe cuál es el despojo más doloroso que Dios ha permitido, siempre incisivo, enervante. El gran escritor católico Georges Bernanos se dirigía a Dios diciendo “como tú solo sabes despojar”. Y el contemplativo Arturo Paoli comenta: “Es en torno a esta piedra, en el despojo total, en un desierto de amistades y de amor, como se descubre el verdadero rostro de Dios”. Es el mecanismo de la vida espiritual.
c.- El profeta por debajo del criminal. Ese desierto fue para el Cristo azotado el verse puesto por debajo de un ladrón, motinero, asesino: “Entonces les soltó a Barrabás y a Jesús, después de azotarle (con 40 azotes menos uno), lo entregó para que lo crucificaran” dice san Mateo 27, 26. El profeta de Dios, pospuesto al criminal. Una historia más entre las infinitas que vemos en la experiencia de la vida. El pueblo, hábilmente manejado por el no-pueblo, es decir por las poderosas familias sacerdotales, prefirió al criminal y Pilato le soltó. Podemos imaginar lo que pasaba por el interior, por el alma de Jesús, ante la evidencia del poder de las tinieblas.
Estas son, venerables cofrades, algunas reflexiones que sugiere ese paso de nuestro Señor, por obra y gracia del cartel de esta Semana Santa. Recordad los versos de aquel viacrucis que se cantaba por estas calles:
Acompaña a tu Dios, alma mía/ cual vil asesino llevado ante el juez
y al autor de la vida contempla/por ti condenado a muerte cruel.
- 2. SEMANA SANTA.
De la Semana Santa todo está ya dicho, pero hay que insistir, entre otras cosas porque tenemos el mandato de anunciarlo por todo el mundo.- Tampoco es verdad que todo esté suficientemente dicho.
Las Artes, la Literatura, la Música, el Cine, la más variada Iconografía, la devoción, lo han expuesto y comentado a lo largo de los siglos. Bibliotecas enteras con profundos estudios de especialistas que han consagrado toda su vida a profundizar, dilucidar, explicar y aun derruir falsas creencias y tradiciones, con todo el rigor de las ciencias (filología, historia, arqueología....) lo vienen tratando desde hace dos mil años.
Desde la Cena, por el trance misterioso de Getsemaní -angustia y soledad-, con la traición de Judas, el abandono de los suyos, la negación reiterada del jefe del grupo, los diversos momentos o pasos del proceso inicuo, el transcurrir de la ejecución, la muerte en la negrura y la ocultación del Padre, el descendimiento y la sepultura, las visitas al sepulcro vacío, los encuentros con unos y otros. Todo ha sido glosado, pintado y esculpido, cantado, representado a lo ancho del mundo y a lo largo de los siglos, en todas las culturas, de múltiples formas y expresiones.
Y también aquí. No vamos a competir con tanta variedad y calidades. Pero, eso sí, esta es la nuestra, la que se ha ido fraguando en más de tres siglos. Con entrañamiento tal que, cuando a finales del XVIII vino a la Villa un personaje de la Corte real, queriendo ofrecerle lo mejor que tenían, aquellos nuestros abuelos decidieron hacer una representación de su semana santa en pleno mes de agosto.
La pasión es una devoción muy arraigada en nuestro concejo. Todo él es devoto de ella desde siempre. Más de 25 capellanías o capillas del Cristo, de la Cruz, los calvarios o viacrucis de recorrido caleyero (Seloriu), vetustos trípticos de la crucifixión (el viejo de Valdediós).Virgen de los Dolores, de las Angustias o de la Soledad (Arbazal).
En el siglo XVIII el maestro escultor Borja Zayas cinceló en su taller de Niévares un Cristo resucitado, desnudo, un san Juan lloroso, un Nazareno para llevar la cruz a cuestas y una Soledad para la que se llegó a construir una capilla adosada a la iglesia, donde hoy están los tres magnolios de La Oliva[1].
Esta nuestra Semana Santa, con el juego de sus autos sacramentales, con su estilo adusto, con la afluencia de todos, tiene personalidad propia y a ella se refieren y miraron siempre los pueblos de la comunidad que llamamos Villaviciosa. Así que es todo el concejo el que ha tenido históricamente participación en la Semana Santa de la villa. Por qué, si no, el Encuentro puesto en un miércoles sino por la concurrencia del mercado. Y el viernes ... nos contaron los mayores cómo en la plaza de santa Clara y en general por la villa se organizaba después de la procesión una feria, llena de puestos, chucherías, pelotillas de mano y goma, cuchufletas diversas, carraques y ronquielles. Esa feria se nutría de concurrentes de todo el concejo. Durante varios decenios del siglo XX la procesión de ese viernes no se entendía sin la presencia de los curinos de Valdediós, que venían desde Pueyes a cantar un miserere. En fin, que la villa, lo que es la cabeza de esta comunidad que denominamos con el nombre antiguo y cordial de concejo, se ofrecía y se ofrece como lugar de ese encuentro de vecinos, especialmente en Semana Santa.
- 3. //2012//.
Pero, venerables cofrades, vivimos en un tiempo determinado, un tiempo señalado hoy como 2012, y un mundo del que no podemos dimitir, ni es lícito ignorar. Por eso hoy y aquí debemos trascender el discurso esteticista, sentimental, tipo “Villaviciosa hermosa” para atender a este tiempo y sus circunstancias, con mirada de profundidad.
3.1. El reino de Dios.
El mundo está destinado a ser el escenario del reino de Dios, ese reino cuyo anuncio fue motivo de la condena del Cristo y cuya venida pedimos con tanta frecuencia como inconsciente rutina.
En un proceso multimilenario camina la creación hacia el punto omega de la plenitud y nosotros estamos situados en una micra de ese larguísimo proceso. Lo que Jesús nos ha traído es la esperanza del reino, prefigurada en su resurrección. En el entretanto, hay mucho dolor, que no es sino el desajuste entre nuestra realidad y la aspiración personal o colectiva hacia ese punto de consumación que nos anuncia el mensaje esperanzado del apocalipsis: “No tengas miedo, yo soy el primero y el último; soy el viviente, que fui muerto y ahora estoy vivo por los siglos de los siglos” (Apoc 1, 17-18).
Ahora bien, como advierte el teólogo Dietrich Bonhöffer, “en el reino de Dios sólo puede creer quien camina amando simultáneamente a la tierra y a Dios”. Cristo no nos conduce a mundos ideados por la evasión religiosa sino que nos devuelve a la tierra como hijos fieles. Tanto la evasión del mundo como el secularismo no son sino dos caras de la misma cuestión: la falta de fe en el reino de Dios que no creen 1) ni el que busca fuera del mundo donde no esté su trabajo 2) ni quien cree que el mundo debe erigirse como un reino de este mundo.
Quien huye del mundo no encuentra a Dios; sólo encuentra otro mundo, el suyo, más bello, más apacible, un ultramundo beato, pero nunca el mundo del Dios que irrumpe en este haciéndose historia. El que huye de la tierra para encontrar a Dios sólo se encuentra a sí mismo. Y el que huye de Dios para encontrar la tierra encuentra la tierra pero no como tierra de Dios, sino como el curioso escenario de una pelea entre buenos y malos, entre piadosos y viciosos, que él mismo se ha creado.
Amar a Dios es amarle como señor de la tierra tal y como ella es, como tierra de Dios. El que quiere el reino de Dios lo quiere totalmente como reino-de-Dios-en-la-tierra.
Pero esta tierra -bellísima, multiforme, preñada de vida por doquier-, ha sido maldecida. La sobrexplotación y destrucción del medio ambiente, la insensata contaminación de las aguas y los aires, la eliminación del arbolado y de las especies animales. He aquí las fuerzas que atenazan la tierra, que pertenecen a la tierra maldita. Esa tierra no es el reino de Dios.
Los hijos de la tierra que piden venga tu reino fijan su mirada inmóvil en el extraño lugar en que esperan asombrados la ruptura de la maldición, la más honda afirmación de Dios al mundo allí donde en el mundo agonizante, desgarrado, sediento, comienza a revelarse algo en lo que es posible creer: ese lugar es la resurrección de Jesucristo. A eso se refiere san Pablo cuando dice que la creación entera 1º) sufre dolores, y 2º) que son dolores de parto, es decir de nueva creación: de resurrección en definitiva. El papa Benedicto nos ofreció hace cuatro años una carta encíclica desarrollando sugestivamente la idea paulina de que hemos sido salvados en la esperanza[2]. Es decir, sabiendo que es Dios el que tiene la última palabra.
3.2. Los flagelados de hoy.
No nos es lícito embebernos en la contemplación de este paso procesional sin llevar nuestra mente a todos los flagelados del mundo. El sufrimiento lleva a muchos a gritar contra Dios. ¿Cómo puede permitir esto? Si Él no hubiera sufrido con nosotros, si no hubiera asumido la condición humana, tendríamos derecho a reclamar, a interpelar. Dios, dice san Bernardo, no puede padecer, pero el Verbo se hizo carne para com-padecer con nosotros y así la carne de Cristo es carne crucificada; el Señor que existe actualmente no es el niño de Belén, no es el de los milagros y las curaciones; es un señor glorioso, que -no lo olvidemos- está “en pie como un cordero degollado” (Apoc 5, 6), glorificado en sus heridas, en su padecer con todos los flagelados de la historia.
He aquí los grandes flagelos de nuestro mundo. El hambre, la guerra, las devastaciones, las esclavitudes y opresiones, los niños utilizados para la guerra, los violentados sexualmente, lo niños explotados.
Hace un par de días recibí un SMS; decía: “Unido al papa en su visita, que defiende la vida y los derechos humanos esté quien esté delante, sin temblarle la voz. Ha dicho basta ya de tanta guerra, peleas, hambruna y tuvo un emocionado recuerdo para los niños de Haití, tan cerca de aquí. Sus bendiciones y todo el cariño de los niños y mayores de Mensajeros Cuba para ti y los tuyos”. Lo mandaba mi amigo y condiscípulo el padre Angel García. Los míos sois vosotros. Por tanto, a vosotros van esas bendiciones.
El hambre y la desnutrición son los peores enemigos de la humanidad. Los minifundistas que producen la mitad de los alimentos del mundo forman parte de los mil millones de personas que cada noche se acuestan con hambre.
La hambruna se ha hecho próxima a nosotros. No la podemos ignorar, la vemos cada día, con nuestros medios de información. Mil millones de seres, mil, malviven en ella; doscientos millones de niños, doscientos, mueren de una hambruna que, fruto de la pobreza más radical, lleva a enfermedades -curables, no lo olvidemos- y en definitiva a la muere.
Hay otra aproximación más cotidiana: en nuestra sociedad hay familias que padecen hambre y en próximos tiempos no va a decaer el fenómeno sino al contrario.
No digo esto para suscitar la limosna, ni siquiera la compasión. No. Lo digo para que tomemos conciencia del mundo que tenemos montado. Porque erradicar el hambre es el primer requisito de la sostenibilidad de la seguridad humana, tal como señala el Informe Mundial sobre Desastres.
Y porque no es suficiente orar, ni desfilar en procesión con una vela verde, olvidando estas realidades, pues una oración sin conversión es falsa. Nuestra Semana Santa puede ser un acontecimiento vacío de sentido si olvida aquellas calamitosas realidades.
Añadamos la violencia: las guerras de cada día, los colosales gastos en armas destructivas al lado de la miseria de multitudes, todas las esclavitudes, las opresiones y explotaciones, y en lo cotidiano esa violencia repugnante a la que nos están habituando, que llaman violencia de género. Nuestro mundo es un mundo violento. Su pecado es el desamor, cuando la estructura de la persona humana está hecha para el amor, por eso sufre dolores de espanto, pues Dios para lo que nos creó es para el amor fraterno.
Hagamos que sean dolores de parto, es decir, que alumbren reino de Dios. A eso nos invita el profeta de Galilea. Él había contrapuesto y reprobado la religiosidad oficial desprovista de afán de justicia, anunciaba la invalidez del templo y de las prácticas religiosas sin contenido humanitario. En definitiva condenaba la oración sin conversión. Esa fue otra de las causas de su condena.
Ahora bien, no podemos, no debemos sucumbir a la desesperanza. El mayor tesoro que tenemos es la esperanza; no la apaguemos. Nuestra fe en la resurrección nos hace clamar en medio de esa noche-poder de las tinieblas:
Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo,
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador![3]
- 4. VILLAVICIOSA.
- 5.
Villaviciosa prepara su Semana Santa con llamadas a la profundidad religiosa. El mes de marzo se inició con la novena de Jesús Nazareno y a las celebraciones procesionales las previene y acompaña un apretado programa de celebraciones litúrgicas y paralitúrgicas o devocionales entre los domingos de ramos y resurrección. Pero no es menos cierto que los dos autos sacramentales -encuentro y desenclavo- y las procesiones -ramos, silencio, encuentro, calvario, santo entierro, soledad, pascua con María- constituyen un conjunto en el que nos complace desempeñar un talante de manifestación, de cuya seriedad están impregnadas nuestras calles habituales.
Así nuestra calle del Agua, donde la procesión se hace más angosta, más recogida, más interior y espiritual, tiene como cabecera una hornacina, en la que el Ecce Homo nos invita a contemplar todas sus llagas. Y más adelante, un precioso mural de cerámica sevillana nos presenta a san Francisco recibiendo del crucificado la impresión de sus llagas. Es copia de un lienzo del pintor místico Bartolomé Esteban Murillo que se contempla en el museo de Sevilla. Y es de los que, vistos una vez, no se olvidan jamás.
No está de más que, por un instante, detengamos nuestras consideraciones y dediquemos un recuerdo de sentido afecto a las personas que hoy residen allí, y allí viven esa etapa de la vida que se caracteriza precisamente por ser la del despojo definitivo. Y a quienes con piedad podemos aplicar lo de “ecce homo” y “ecce mulier”. Hombre, Mujer en su realidad más esencial: la de seres humanos e hijos de Dios. Y también mirar con gratitud a aquellas personas que les cuidan y les proporcionan los medios para que su etapa final sea humana.
Delante se abre el escenario habitual para esa representación tan emotiva, el encuentro del Hijo con la madre dolorida, la Dolorosa, que concita una emoción colectiva de gran intensidad. Los actos y la palabra tienen la eficacia adecuada para la pedagogía de la fe.
Nuestro inolvidable amigo Ramón Rivero glosaba aquel momento de la representación; esta plaza, decía:
«.... es el sagrado lugar donde María
en la amarga semana de pasión y agonía,
en que expira en el Gólgota su Jesús celestial,
al conjuro emotivo de una voz milenaria,
entre un luminar triste y rumor de plegaria
-¡oh sermón del Encuentro!-, le da un beso inmortal»[4].
Luego, al pasar junto a la vieja iglesia que fue matriz de la villa y hogar de estas celebraciones, se despliega la comitiva, se abre con un respiro, iluminado por las velas verdes de la cofradía, para entrar de nuevo en las calles de la villa antigua. Suenan más solemnes los sones de atambores y trompetas que nos recuerdan que bajo las siglas de SPQR fue condenado, crucificado y muerto el Salvador. Eran siglas civiles, cuatro iniciales que aún hoy podemos ver como seña de identidad incluso en la tapa de las alcantarillas viales de Roma. Por mucho que de niños interpretáramos San Pedro Quiere Rosquillas, ¿qué sabía Manolo Pedrayes, empeñado en aclarar que era Senado y Pueblo de Roma? San Pedro Quiere Rosquillas, eso era lo que decía el estandarte en sus cuatro mayúsculas. Rosquillas, seguramente, las anisadas del puesto de Berta Rubio. O de Gumersindo Ramos, o de Les Toberines.
Tengo ante mi vista una fotografía y en el corazón el afecto de seis amigos: en El Ancho, con sendas bandejas de plata y delante del santo sepulcro están Alfonso Palenzuela, mi primo Bernardín González, Raúl Llosa Bembibre, Ángel Rodríguez, Pepe Llosa, Monchu que lleva una pequeña columna y yo mismo portando en bandeja una corona de espinas, aquella que Manolo Busto se puso en la cabeza para hacer la pesada bandeja más llevadera, bajo el brazo. Todos sin capiellu, lo que tanto irritaba al mayordomo Manuel Alonso. Nuestra foto es de 1947, la friolera de no sé cuántos años.
Alguien dijo que la patria era la infancia común, pues bien: esta es una parte importante de mi patria y la Semana Santa un ámbito que vivimos ilusionados: con el cestín de pedir para el Nazareno, con el primer estandartillo, las bandejas con los atributos de la pasión, la túnica morada y el cíngulo de borlas amarillas, el paso de Jesús niño habituándose a la cruz.
La calle del Sol serpentea caprichosa, hace un bucle elegante donde estaba, como recuerdan los versos de Mary Carmen Valdés:
“el cepu de les ánimes bendites
que con forma de llames enceses
parecía el mismu purgatoriu”[5].
E inesperadamente abre un espacio de recogimiento en lo que llamamos el Cruceru. En él se sitúa cual perenne memoria una adusta cruz de piedra, para enseguida devovernos a la plaza del Ecce Homo de cada día.
La subida hacia el templo parroquial tiene su propio relieve. Cansino el paso, se presta más a la marcha meditativa. El arbolón de santa Clara da protección de palio procesional a los pasos dolorosos. En otros tiempos el cabildu propiciaba una manifestación estremecedora: al entrar la Dolorosa, los varones hincaban una rodilla en tierra, inclinaban la cabeza. Siempre vi en ese gesto no sólo el respeto a la madre doliente sino además un cierto aire de solidaridad.
Ella era la que había dado al hijo un beso, inmortal, uno de tantos besos inmortales que muchas madres dolientes pusieron en la frente de un hijo, helada por la muerte. Aquella mujer de rostro trágico, Dolorosa por antonomasia, sintetiza, asume y sublima ese dolor inexplicable del final de una vida joven, sin realizarse aún. A todas esas madres, a todos esos padres, dedicamos un recuerdo con el aliento de nuestro afecto. En esa negra noche de la vida, la fe de María, la madre del Hijo eterno, fue una lucecilla jamás apagada.
FINAL: Spe salvi.
“La grandeza de la humanidad -nos dice el papa Benedicto- está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la com-pasión a que el sufrimiento sea compartido, y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana”[6].
La Semana Santa nos permitirá contemplar una vez más a nuestro Cristo, que padece de pie y de pie muere, para enseñarnos que no hemos de plegarnos ni al dolor, ni al despojo; que no podemos resignarnos a la injusticia ni doblegarnos a la violencia. Digamos, pues, con el poeta esta oración:
De pie y con los brazos bien abiertos
y extendida la diestra a no secarse,
haznos cruzar la vida pedregosa
-repecho de Calvario- sostenidos
del deber por los clavos, y muramos
de pie, cual Tú, y abiertos bien los brazos,
y como Tú, subamos a la gloria
de pie, para que Dios de pie nos hable
y con los brazos extendidos. ¡Dame,
Señor, que cuando al fin vaya perdido
a salir de esta noche tenebrosa
en que soñando el corazón se acorcha,
me entre en el claro día que no acaba,
fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,
Hijo del Hombre, Humanidad completa,
en la increada luz que nunca muere;
mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,
mi mirada anegada en Ti, Señor!
(Miguel de Unamuno, El Cristo de Velázquez, Oración final, vss 75-92).
1] Francisco de Paula CAVEDA SOLARES, Historia del concejo de Villaviciosa, p. 124.
[2] Benedicto XVI, Spe salvi, segunda carta encíclica, 30.11. 2007.
[3] Miguel de UNAMUNO, El Cristo de Velázquez, I, IV, vss.46-53.
[4] Ramón RIVERO SOLARES, “Estampas maliayesas”, Pan y Paz, Villaviciosa 24 de febrero de 1926.
[5] Mª del Carmen VALDÉS Y PRIETO, Staccati del alma, Santo Domingo: 2010, p. 264.
[6] Benedicto XVI, Spe salvi, n. 38 y 39.
Etelvino González López
Villaviciosa, 30 marzo 2012
Teatro Riera.
PROGRAMA SEMANA SANTA 2012
Primer Viernes de Marzo – Día 2 (Festividad de Jesús Nazareno)
20,00 horas – Eucaristía en la Iglesia Parroquial
Novena en Honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno (Del 23 al 31 de Marzo a.i.)
Horario para todos los días, excepto el Domingo 25 y el Viernes 30:
19,30 horas – Rosario y Novena
20,00 horas – Eucarístía
Domingo 25 de Marzo
12,00 horas – Rosario y Novena
12,30 horas – Eucaristía
Viernes 30 de Marzo
19,00 horas – Rosario y Novena
19,30horas – Eucaristía
20,30 horas – Teatro Riera
Pregón a cargo de D. Etelvino González López. A continuación:
1. Entrega de premios del Concurso de Dibujo Infantil
2. Concierto de la Agrupación Musical “La Guía” bajo la dirección de D. Juan José García Rguez-Renedo
3.
Sábado 31 de Marzo
11,00 a 13,00 horas – Inscripción de los niños que quieran ejercer cargos en las procesiones.
Domingo de Ramos – Día 1 de Abril
12,00 horas – Bendición de los Ramos en la plaza de Obdulio Fernández. A continuación procesión hasta la iglesia parroquial y celebración de la Eucaristía. (En caso de lluvia, la Bendición de Ramos se celebrará en la iglesia parroquial a partir de las 12,30 horas.
Lunes Santo – Día 2 de Abril
20,30 horas – Iglesia del Monasterio de las Clarisas, Concierto a cargo de la Coral Capilla de la Torre
Martes Santo – Día 3 de Abril
21,30 horas – Procesión del Silencio, que este año recuperará su formato tradicional, discurriendo en completo silencio desde su inicio hasta el final del recorrido.
Miércoles Santo – Día 4 de Abril
20,45 horas – Acompañamiento de las imágenes desde la iglesia parroquial hasta la plaza del Ancho, donde se podrá escuchar el Sermón del Encuentro. A continuación, vuelta a la iglesia en la Procesión del mismo nombre.
Jueves Santo – Día 5 de Abril
19,00 horas – Iglesia parroquial, Eucaristía de la Cena del Señor
20,45 horas – Procesión del Calvario
Viernes Santo – Día 6 de Abril
12,30 horas – Iglesia parroquial. Celebración litúrgica de la Muerte del Señor
20,00 horas – Campo de San Francisco – Sermón del Desenclavo y Procesión del Santo Entierro
Sábado Santo – Día 7 de Abril
8,30 horas – Procesión de la Soledad
22,30 horas – Vigilia Pascual en la iglesia parroquial
Domingo de Pascua – Día 8 de Abril
11 horas – Iglesia de las Clarisas – Solemne Eucaristía de Pascua
12, 15 horas – Procesión del Resucitado con María, al finalizar solemne Eucaristía de Pascua
Entregados los premios del 4º Concurso de Dibujo Infantil de la Cofradía Jesús Nazareno de Villaviciosa
Más de 360 niños y niñas han presentado sus trabajos a este certamen,