LA BARQUERINA A. Roble La Barquerina es un pequeño lugar de feraces huertas y lujuriosa vegetación bordeado por el río Linares en cuyas orillas los árboles se reflejan como solitarios gigantes mecidos por la brisa, entre el “puentón” de la carretera provincial a Oviedo y el puente Huetes. La Barquerina ha sido un lugar de esparcimiento, en los pozos que formaba el río zona de baños y de juegos infantiles en el pasado, de lecturas silenciosas buscando el frescor de la época estival, cuyas orillas recorrían los pescadores (personas populares) como Armando Montes “el bibliotecario”, Bareto, el Duque y su hija Carmen, Rodolfo y Tino Ramos entre otros en busca de “solles”, “muiles” o “llobines” para llenar el cajón de madera o mimbre, refugio de “coríos” y que asimismo sirvió de inspiración a pintores como Guillermo Simón, Alfonso Iglesias, Humberto Alonso, Manninen Honka y yo mismo. Lamentablemente este lugar desaparece en aras de la expansión urbanística y con ello las carreteras furtivas de la chavalería hacia la pomarada que regentaba Ramón Simón “el del molin”, es pues un pequeño recuerdo con nostalgia de un lugar emblemático que el sentido de la modernidad (léase edificaciones) transforma completamente, lo que hace que ese lugar sea irrepetible y que quede solo en la memoria de quienes lo disfrutaron. J. Antonio Fernández Robledillo (Antonio Roble – Julio 2007)