Una Navidad  más, una antorcha encendida en la gruta del nacimiento de Jesus en Belén,  llegó a   Villaviciosa  este viernes  de la mano  de Gonzalo Méndez, en representación de los  Scouts “Mohwa”, asociación  de apoyo al escultismo en Asturias

 

Gonzalo Méndez entregó la  luz en un candil en el Café de Vicente, colaborador de la iniciativa de traerla a Villaviciosa, posteriormente  fue  llevada a la Iglesia parroquial  para su bendición  por el párroco,  Jorge Cabal, quien la recibió acompañado de los niños y niñas del catecismo, quienes se mostraron  sorprendidos por  tan singular acontecimiento  de recibir esta lluz llegada desde Belén 

 En el Café de Vicente  estará  a disposición de los interesados que quieran llevarla encendida.  Para  llevar esta  llama encendida  se puede pasar por este café en la calle Balbín Busto,   acudiendo con   una vela o candil,  para poder llevar la Luz de la Paz a casa, acompañando así las celebraciones navideñas de Villaviciosa

ESTA LLAMA LLEGO DESDE VIENA  A LA CATEDRAL  DE LA ALMUDENA, MADRID, EL PASADO DIA 14

 La ‘Llamada da la llama’ es el lema de esta tradición   este año. La luz  llegó  a  España el pasado  14 de diciembre en la Catedral de La Almudena, donde fue recibida por  3.000 personas  llegadas de toda España, para   una   ceremonia  con  Eucaristía presidida por el Arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro, y su  posterior reparto a las distintas asociaciones de Scouts MSC.

 

HISTORIA DE LA LUZ DE LA PAZ DE BELEN

La Luz de la Paz de Belén, tiene una larga trayectoria. Se trata de una celebración que nació a iniciativa de los Scouts y Guías  de Austria. La llama de la Luz de la Paz se enciende cada año en la cueva del Nacimiento de Jesús en Belén por un niño o niña, quien es  el encargado de llevarla a Viena.

 Una vez allí, se lleva a cabo una celebración ecuménica a la que acuden delegaciones de scouts de diferentes países europeos, así como asociaciones y organizaciones sociales con distinta identidad pero con un mismo fin, acercar el símbolo de la paz a toda la sociedad.

Posteriormente, esta llama se reparte por diferentes países del mundo, y entre   entre otros lugares se lleva  a  casas,  hospitales, residencias de ancianos y parroquias