SOMOS Villaviciosa considera un atropello a la ciudadanía la decisión de mantener la gestión de la piscina municipal en manos de la empresa privada, tanto si dicha gestión se adjudica de nuevo a FCC Aqualia como a cualquier otra empresa.

SOMOS Villaviciosa se opuso votando en contra a la nueva prórroga en el Patronato municipal de Deportes ya que considera que los servicios de los que es responsable el ayuntamiento, deben ser prestados por el ayuntamiento, lo contrario supone perder algo que nos pertenece a todos y todas para que se enriquezcan unos pocos. Cuando un servicio es público persigue la eficacia, es decir, que el servicio sea prestado de la mejor manera posible, sin embargo, cuando se privatiza, se persigue la obtención de un beneficio económico, llevándose para ello a cabo un recorte generalizado de gastos. Esto  conlleva una pérdida  sustancial de la calidad del servicio y unas condiciones de contratación a sus trabajadores que distan mucho de las ofertadas en el empleo público. SOMOS Villaviciosa  ve en la gestión de la piscina municipal durante estos últimos años, un ejemplo evidente de este recorte en los gastos. Las duchas quedándose sin agua caliente a última hora, los puntos de iluminación fundidos durante meses, las cabinas de SPA sin piezas para su correcto funcionamiento, las salas inundadas, los horarios de apertura poco adaptados a las horas de ocio de los usuarios, el empleo de zonas que no cumplen las condiciones para las actividades que se desempeñan en ellas, el deterioro general del material y el lamentable estado de conservación del edificio, son la prueba irrefutable de que la privatización exprime lo que no es suyo para llevarse los beneficios.

SOMOS Villaviciosa apuesta y seguirá apostando por la remunicipalización de todos los servicios públicos, para que sean ofrecidos con calidad, para que sus  trabajadores  gocen de todas las garantías y derechos, para que el dinero que los usuarios pagamos en Villaviciosa se quede en Villaviciosa y para que lo que es de todos y todas, no acabe en manos de quien sólo piensa en engordar sus bolsillos.