
Juan Jurado celebra en Villaviciosa sus Bodas de Oro con el teatro
Os ponemos como nos cuenta Jun Jurado, como fueron estos 50 años y unas fotos curiosas de estos años
El próximo día 14 de mayo se cumplen 50 años de su debut sobre las tablas, en el Teatro Riera. Para conmemorar, de alguna forma, este hecho, pondrá en escena Las manos de Eurídice, a las 9,15 de la noche, Un monólogo de hora y cuarto de duración, que dedica a las más de 200 personas que hicieron teatro con él en alguna o en varias ocasiones.
Función benéfica, cuya recaudación en taquilla irá destinada a Cáritas.
ASI NOS CUENTA JURADO ESTOS SUS 50 AÑOS DESDE EL DEBUT EN
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Juan Jurado - Memoria de una afición
1963 – 2013
El martes día 14 de mayo de 1963 tuvo lugar mí primer contacto con las tablas, en el Teatro Riera, bajo la dirección y las enseñanzas del principal referente del teatro aficionado en Villaviciosa, D. Ramón Rivero, todo un personaje de las letras y de la escena que ya figuraba en crónicas teatrales desde 1917.
Recuerdo con nostalgia y con cariño esta mí primera experiencia artística ante el público, en la que fui presentador, Rey Gaspar en un pequeño papel en “Cuento de Reyes Magos” -ópera poética de estrado, original del propio Rivero, con música del maestro Renedo- y vieyu de aldea, con un papel importante (Manín de Selmo), en el sainete de ambiente asturiano: “Al sonar de la salguera”, de Pachín de Melás.
La música y el baile también tuvieron su protagonismo durante las cuatro horas que duró el espectáculo, en el que intervinieron cerca de sesenta participantes. El éxito fue completo, tanto artístico como económico. Una semana antes de la función ya estaba agotado todo el taquillaje. Así que ante la incesante y continuada demanda previa de localidades, se pusieron a la venta tiras de papel con el sello del Teatro que permitían el acceso a la sala y contemplar el espectáculo de pie, con lo cual se abarrotaron los pasillos. Nunca volví a ver el Teatro Riera con un lleno semejante.
La recaudación de taquilla y de la rifa de un cajón con productos donados por los comerciantes fue destinada al Hospital Municipal, actual Residencia Ntra. Sra. del Portal.
Vaya desde aquí un recuerdo para Mari Cruz Villaverde, Gudelia y Oliva Rodríguez, Ángeles Arroita, Ángel V. Escalada, Josefa Ballina, Francisco Alonso (Quico) y Víctor Cayado que, como Ramón Rivero, ya no se encuentran entre nosotros.
Mi afición y mis inquietudes artísticas y culturales, que ya venía sintiendo desde niño, se afianzaron y consolidaron con esta inolvidable experiencia, para no abandonarme nunca.
A partir de aquí, la pandilla de amigos (Mari Luz Martínez, Teté Rodríguez, Rosa Mari González, Tere Cadrecha, Isabel y Pili Pardo, Pedro García, Ángel Fariña, Paco G. Tuya, Paco Mieres, Javier Álvarez...) empezamos a organizar festivales artísticos por iniciativa propia, y a participar en las cabalgatas de Reyes con “La degollación de los inocentes”, carrozas de nuestra autoría en las que encarné mí primer personaje histórico: Herodes. Eran los años 1966 y 1967.
En 1968 empezó mí etapa de Rey Mago en las cabalgatas, la cual se prolongaría a lo largo de varios años, primero como Melchor y después como Baltasar, encargándome en ellas de dirigir los discursos basados en textos de Luis Cortés y Luis David Solares.
Durante estos años empecé a conocer a Alejandro Casona con la lectura dramatizada de varias de sus obras en la Fundación Revillagigedo y en el Patronato de San José de Gijón, bajo la dirección del jesuita D. Pedro Niño, quien también nos daba clases de oratoria.
En 1969 llevé al escenario mí primer montaje teatral: “Este cura”, de Alfonso Paso, inaugurando con ello en nuevo Salón Parroquial. Después vendrían: “Mujercita mía” de Antonio Paso (S.P. Amandi 1971), “La tercera palabra” de Alejandro Casona (T. Riera 1973), “Las mujeres y yo” de Luis Tejedor (S.P. 1974), “La sangre de Dios” de Alfonso Sastre (T. Riera 1974), alternados con varios festivales artísticos.
Mi traslado de residencia a Gijón en 1975, me alejó durante seis años de los escenarios, pero no de la lectura y el estudio de textos teatrales que pude compaginar en este tiempo con otra de mis aficiones, el dibujo y la pintura, así como con el montaje de varios Belenes en la Residencia Ntra. Sra. del Portal. Eran los tiempos de Sor Pui.
En 1981 volví de nuevo a las tablas del Teatro Riera con un gran montaje teatral: veintiocho personajes, entre principales y figurantes, y siete cambios de decorado para poner en escena el “Judas” de Franco Fochi, dentro del programa de actividades de la Comisión Municipal de Festejos y coincidiendo con la Semana Santa de ese año.
Aquí comenzó una etapa de seis años de colaboración con la Comisión de Festejos, como presentador y coorganizador de diversos actos, galas de elección de reinas, pregones, ofrendas florales y del mosto, concursos de disfraces, etc... Y dos nuevos montajes teatrales, “Solo para hombres” de Sacha Guitry (T. Riera 1982) y otra obra importante, “Calígula” de Albert Camús (T. Riera 1983).
Tras la puesta en escena de Calígula, varios integrantes del reparto decidimos formar un grupo de teatro estable y pensamos que el recientemente refundado Ateneo Obrero sería la institución idónea para acoger esta iniciativa. Me puse en contacto con el Presidente de la Junta Gestora para exponerle el proyecto, que fue aceptado y acogido sin reservas. Nos dimos de alta como socios del Ateneo y tras acondicionar el único local libre no ruinoso del edificio, comenzamos una nueva etapa para el teatro local aficionado.
En febrero de 1984 accedí a la presidencia del Ateneo. Y ya en abril, con el fin de recaudar fondos para la Asociación, organicé un festival artístico con la actuación desinteresada de Jerónimo Granda como número fuerte .
Continué mi andadura teatral, ya como actor y director del recién creado Grupo de Teatro del Ateneo, con la adaptación radiofónica de “El herrero de Betsaida”, drama con la Pasión de fondo original de Muñoz Hidalgo, que se emitió por Radio Villaviciosa el Jueves y Viernes Santos. Seguirían: “Casi Lolita” (Rebelde con causa) de Alfonso Paso (T. Riera 1984), “Con sabor de la tierrina”, festival artístico de ambiente asturiano con fines benéficos para el Ateneo (T. Riera 1985), “La Dama del Alba” de Alejandro Casona (T. Riera 1985), “El padre” de August Strindberg, obra con la que estrenamos el recién restaurado -tras no pocas gestiones y arduo trabajo- Salón de Actos del Ateneo (Julio 1986) y, finalmente, “Salsa picante” de Joice Rayburn (Salón Ateneo 1986).
En marzo de 1987 dejé la presidencia del Ateneo por incompatibilidad con mi condición de cabeza de lista electoral del CDS en las elecciones municipales de ese año.
Mi etapa como presidente ha sido ninguneada intencionada e injustamente en escritos publicados sobre el Ateneo, cuando aquellos años fueron precisamente los de la recuperación de la Asociación y la restauración del edificio. En febrero de 1984 entré en un inmueble ruinoso, apartando escombros y recibí la documentación en una caja de zapatos. En abril de 1987 abandoné la presidencia del Ateneo, dejando como balance final de mi gestión: un edificio restaurado y equipado en su mayor parte (tejados, fachadas, salón de actos y aulas), una secretaría bien organizada, una serie de cursos y actividades en marcha y un censo de más de 400 socios , frente a los 150 con que empecé.
De cualquier modo, esta andadura al frente del Ateneo la tengo recogida minuciosamente en quince folios, con intención de hacerla pública aprovechando la oportunidad que nos brindan las nuevas tecnologías.
En mayo de 1988, pude hacer realidad el proyecto teatral más ambicioso de cuantos había llevado a la escena, la obra “Abelardo y Eloísa” de Ronald Millar, en versión de José Luis Alonso.
Las instalaciones propias del Ateneo y el tiempo suficiente para el montaje de la compleja escenografía, unidos al trabajo e ilusión de un gran equipo humano, hicieron posible acometer esta obra enorme.
Tras este proyecto, con muy buen sabor de boca y por razones estrictamente personales, me aparté -sin planes de futuro- de la actividad teatral.
En 1996 se solicitó mi colaboración, como presentador, en un festival artístico organizado por la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Francisco.
El recuperado contacto con el escenario me animó a organizar al año siguiente, con motivo del 75 aniversario del Colegio, un nuevo festival en el Teatro Riera y una “Romería Asturiana”, con guión de Luis Cortés, en el patio del Colegio, la cual ya había puesto en escena en dos ocasiones con anterioridad.
En 1999 organicé un acto de reconocimiento y homenaje a José Manuel Castiello, gran amigo y mejor persona, a quien tanto deben el teatro local y el Ateneo Obrero, que consistió en un festival artístico y una posterior cena de amistad, y que tuvo lugar el día 25 de Junio. Desgraciadamente, un mes después, José Manuel nos dejó para siempre.
En el mes de agosto accedí a la presidencia de la Asociación de AA. AA. del Colegio San Francisco y llevé adelante, con profesores, alumnos y antiguos alumnos, un espectacular “Nacimiento viviente” que durante aquellas Navidades atrajo al Colegio una enorme afluencia de público.
Volví al teatro propiamente dicho con la obra “Amor a ocho manos” de Pedro Bloch (T. Riera 2000) y cumplí uno de los objetivos que tenía en mente cuando asumí la presidencia de la Asociación: la publicación de una antología de la obra poética de Luis David Solares, antiguo alumno, la cual fue presentada en un espectáculo literario-musical con un éxito sin precedentes en la Villa. Con una cena de amistad se completó lo que pasó por ser un merecidísmo homenaje al escritor.
A finales de 2001 fundé la asociación cultural Maliayo Teatro, la cual comenzó su andadura con la publicación de la “Crónica teatral del siglo XX. Villaviciosa”. Un volumen de más de doscientas paginas y un centenar de ilustraciones en el que, tras más de un año de trabajo, recogí la actividad del teatro local aficionado en Villaviciosa desde 1907 a 1999.
La obra “El avaro” de Molière (T. Riera, julio 2002), que fue mi primer montaje con Maliayo Teatro, se mantuvo en repertorio hasta 2009. Con este espectáculo, sin duda el de mayor éxito a nivel popular, recorrimos Asturias y parte de España participando en varios certámenes nacionales, obteniendo un enorme reconocimiento y varios premios importantes.
En 2003, con motivo del centenario del nacimiento de Alejandro Casona y bajo la denominación “Maliayo Casona”, puse en marcha un ambicioso programa de actividades para conmemorar esta efeméride.
1) El montaje de su obra más querida y más asturiana, “La Dama del Alba”, que tuvo su estreno en el Teatro Campoamor de Oviedo, ante un millar de espectadores, el día 23 de junio, noche de San Juan, coincidiendo en el tiempo con el tercer y cuarto actos de la obra. El éxito obtenido nunca se me olvidará. El 17 de octubre se agotaron las localidades en el Teatro Jovellanos de Gijón para ver nuestro montaje, que también llegó al Nuevo Teatro de la Felguera (5 de diciembre) y al Palacio Valdés de Avilés (9 de diciembre). No se pudo llevar a más teatros por falta de espacio escénico.
2) El montaje del espectáculo teatral “Del poema a la farsa”. Bajo este título llevamos al escenario un Recital Poético con textos seleccionados de sus obras: “El peregrino de la barba florida” y “La flauta del sapo” y dos farsas de su Retablo Jovial: “Farsa del cornudo apaleado” y “Farsa y justicia del corregidor”. Se estrenó en su tierra natal, en el Teatro Toreno (19 de septiembre) y se representó en diversas localidades asturianas. Con una nueva farsa, “Fablilla del secreto bien guardado”, en sustitución del Recital Poético y bajo el título “Entre farsas anda el juego”, la mantuve en repertorio hasta 2012.
3) Bajo la denominación “Un día en Besullo”, el día 6 de Julio realizamos una visita didáctica al pueblo natal de nuestro Alejandro Casona, que incluyó un pequeño homenaje con ofrenda floral.
4) El día 22 de noviembre, en la Casa de Cultura de Villaviciosa moderé un coloquio con cuatro estudiosos de nuestro dramaturgo.
Todas estas actividades quedaron recogidas en un Cuaderno: “Maliayo Casona. Memoria de un homenaje”, que se repartió gratuitamente y que la Consejería de Cultura del Principado remitió a las Casas de Cultura asturianas y a los Centros Asturianos repartidos por el mundo.
En 2004 montamos dos nuevos espectáculos literarios: “Semana Santa en el tiempo”, con guión propio y textos de poetas locales (Iglesia de La Oliva, abril) y “El peregrino de la barba florida” de Alejandro Casona. Este espectáculo, recogido también en el Cuaderno Maliayo Casona, se estrenó el día 9 de septiembre en la Catedral de Oviedo, abarrotada de público, y se representó en diversas localidades a lo largo de la ruta jacobea dentro de la programación del Xacobeo 2004.
En 2005, a pesar de algunas reticencias, me armé de valor y emprendí el montaje del último texto de Casona, “El caballero de las espuelas de oro”, que nunca había sido representado en Asturias. Con el cartel de “localidades agotadas” estrenamos el 25 de febrero de 2006 en el Teatro Filarmónica de Oviedo. Tras reponerla el 11 de julio y llevarla al Nuevo Teatro de la Felguera, simplifiqué su enorme y compleja escenografía, lo que nos permitió represntar la obra en distintos escenarios asturianos y en varios festivales nacionales, obteniendo premios importantes y la mejor crítica que nunca se me había hecho. Se mantuvo en repertorio hasta 2011.
En 2008 tomé parte en una comisión constituida con el fin de recaudar fondos para ayuda de la restauración del monasterio de las Monjas Clarisas de la Villa, y en la cual propuse y organicé la escenificación de la “Romería Asturiana” (mi vieja amiga) sobre el guión de Luis Cortés, en el Prau del Monasterio, el cual llenamos de puestos de venta con ricas viandas donadas por particulares y empresas o elaboradas por las monjas. Junto con Maliayo Teatro participaron muchos particulares y algunos colectivos. El éxito del evento aún permanece en la mente de todos.
La súbita e inesperada muerte de Aurelio Nava (Lelo) quien llevaba 27 años encarnando al Emperador Carlos I en la conmemoración de su desembarco en Tazones, ocurrida el 13 de agosto de 2008, a pocas fechas de la reedición del acontecimiento el 17 de agosto, llevó a los organizadores a pensar en mí para representar este papel. Dadas las tristes circunstancias me sentí moralmente obligado a cubrir este expediente, eso sí, por esta sola vez.
A principios de 2012, me vi forzado a dejar la compañía que fundé con mis mayores y mejores entusiasmos, tras dedicarle diez años de intenso trabajo. Ha sido la mayor decepción de mi trayectoria artística y cultural.
El próximo día 14 de mayo de 2013, que también cae en martes, se cumplen exactamente 50 años de aquella mi primera experiencia teatral. Para celebrar de alguna manera mis “Bodas de Oro” con el teatro, estoy ultimando, con objeto de estranarla en ese día, el montaje de “Las manos de Eurídice”, tragicomedia de un hombre de hoy -y de siempre- original de Pedro Bloch. Un monólogo de hora y cuarto de duración, especialidad nueva para mí, que dedico a las más de doscientas personas que me acompañaron en el escenario a lo largo de este medio siglo.
Con esta nueva representación vuelvo al espíritu de mis primeras actuaciones, que siempre tenían fines benéficos, ya que la recaudación de taquilla irá destinada a “Cáritas”.
Paralelamente estoy preparando un reportaje-documental de todas las representaciones, festivales y demás actividades en las que estuve implicado a lo largo de todo este tiempo y que tengo previsto exhibir en el Teatro Riera en el próximo mes de agosto.
Mi mayor reconocimiento y agradecimiento a cuantos me acompañasteis en mayor o menor medida desde aquel 14 de mayo de 1963 y me habéis querido bien.
Juan Jurado