En un paraje excepcional y hasta el próximo 29 de agosto podrá visitarse en la Casa de la Cultura de Caravia, Asturias, una exposición de David García Torrado donde se aglutina una pequeña muestra de su trabajo personal y una colección de retratos realizados en los últimos años:

 

 

Trabajo Personal, Sinopsis por Javier Ubieta 

 

<< El de David García Torrado, es un trabajo artístico que, al igual que un ser vivo, se metamorfosea y muta conforme avanza en el eje del tiempo, alejándose de su origen de coordenadas.

 

Es la obra de un artista que no quiere limitarse a una línea de actuación, sino ampliar su campo de experiencias en todas las direcciones que su imaginación le posibilite y desde una voluntad definitivamente abierta hacia imágenes que hacen soñar por medio de una delicada sensibilidad, desatando la mordaza de la inalterable arquitectura para, de forma liviana, sumergirnos en un baño de mixturasperfectamente coordinadas.

 

Imágenes a veces más amables, otras que reflejan una mayor severidad -nunca aleatoria- y siempre fieles a un alegato propio, y con múltiples interpretaciones para un espectador que ve cómo cada una de las obras se rige por el movimiento de un brazo giratorio constituido por un contexto social, económico y cultural muy determinados.

 

Es precisamente ese sostén de giro sobre el que se ejerce una tensión, a modo de momento lineal físico, el que posibilita, de forma cuasi natural, ampliar el horizonte puramente estético para sobredimensionarlo y alcanzar otras magnitudes, tal vez más inquietantes. Incluso en algunas fotografías aparecen elementos adscritos a una estética surreal o sobrerreal, pero desde la óptica realista se convierten en efectos extrañadores con un poder prodigioso para captar la atención sin destruir lo poético del conjunto.

 

Uno de los corolarios de esta fructífera aventura representa aquello que tienedirectamente que ver con el siempre presente abismo entre lo real y lo onírico. Una combinación, ésta, que no siempre es fácil ni de digerir, ni de interpretar, ni de expresar pero que, sin embargo, goza de un pleno cosmopolitismo sin entender de fronteras culturales precisas.

 

Nos hallamos ante una obra artística que se ha llegado a desarrollar plenamente gracias a una etapa de trabajo larga y progresivamente rica en intuiciones y logros. Un medio de expresión de ideas que hacen posible la aparición de nuevos sentidos y pensamientos aletargados en unos contextos vivos donde lo real deja de ser real para convertirse en una alegoría sin un final definido. Y, tal vez, sin un principio. >>

Javier Ubieta 2011.

 

Retratos

 

Almas que se aglutinan al paso, como testimonio del tiempo que nace y muere en uno mismo. Observador, coleccionista de miradas, buscador de lo real en una irrealidad globalizada donde ni uno mismo conoce principio ni final.

Lo inmediatamente cercano se presenta en este trabajo como solución, en un encontrarse y definirse a través del análisis del propio entorno. Entorno a la espera de ser observado, documentado .... retratado.

 

 

Hasta el próximo 29 de agosto de 2014, Casa de la Cultura de Caravia, Asturias.