El Café de Vicente fue el escenario de la presentación de IKIRU (Vivir), de Carolina Sarmiento, que congregó a numerosos asistentes que disfrutaron de un  acto literario, que contó con la presencia de la autora, que leyó varios poemas, algunos escritos en 'sú Villaviciosa', y estuvo    acompañada de Carlos Rivaherrera, ilustrador del libro. Entre los asistentes se encontraban aficionados a la cultura y los libros, que durante más de una hora departieron con autora e ilustrador

 

 Ikiru (Vivir)  es una colección de poemas breves, que nos hacen más consciente del valor de cada instante,  acompañados por ilustraciones de Carlos Rivaherrera. El libro ha tenido una gran acogida entre los lectores y los medios de comunicación y ya ha alcanzado la tercera edición. Xuan Bello, Nacho Vegas, Julio Rodríguez o Leticia Sánchez Ruiz han acompañado a la autora en algunas de las lecturas.

 Se ha presentado en Asturias, Madrid, Barcelona, Santander, León, Pamplona o Vitoria y ahora en Villaviciosa, donde entre 2015 y 2017 coordinó el taller de escritura creativa del Ateneo de Villaviciosa.

IKIRU: El título de la obra proviene de la obra homónima del cineasta Akira Kurosawa (1952) y apunta a la importancia de vivir cada instante con la mayor consciencia posible. La autora ha escogido formas poéticas breves, cercanas al haiku y al aforismo, como las más adecuadas para abrirse al instante. El ruido de los radios de la bici, la sensación de ingravidez bajo la ola o esa nube que se te repite con forma de elefante. Momentos dignos de ser fijados, repensados, celebrados y compartidos. Las ilustraciones apoyan el carácter luminoso del libro, editado en un formato pequeño para convertirlo en parte del viaje.

 

 

 Uno de los poemas del libro

Soñar sobre sábanas de arena.

 Escribir con hojas entre los dedos.

Vivir con el frescor de la hierba,                                             

 con los pies aún en la tierra

 

Autora e ilustrador firmando y dedicando un libro a la maliayesa Luz Marina

"Mientras escribía Ikiru fui sin duda más feliz. Tenía el foco atento a la vida. Anotaba lo que me rondaba al escuchar las gaviotas, al verme reflejada en un lago, al sentirme yo misma… Tuve momentos de paz y de pausa. Luego, indagué en ello". Carolina Sarmiento

 

Foto de recuerdo, Carlos Rivaherrera, ilustrador del libro, Manuel González, bibliotecario de Villaviciosa, Carolina Sarmiento, y Vicente Alonso