Fotos y video. El maliayés Heber Arenas la XI Feria de la Calabaza con un ejemplar de 375 kilos
El horticultor maliayés Heber Arenas Franco, vecino de Llavares, en Amandi (Villaviciosa), se alzó con el primer premio en la XI Feria de la Calabaza de Igüeña (León), celebrada el pasado 10 de octubre, con un ejemplar de 375 kilos. (foto superior)

El éxito reconoce el trabajo de este productor, conocido por sus cultivos de calabazas, sandías y calabacines gigantes (FOTO SUPERIOR) y por sus resultados en concursos nacionales.
El agricultor no ocultó su emoción tras alcanzar este ansiado galardón, fruto de la constancia y el cuidado de la tierra. «Por fin he conseguido el premio que tanto tiempo llevaba anhelando. Detrás de una calabaza de 375 kilos, la más grande que he cultivado nunca, hay meses de muchísimo esfuerzo, dedicación diaria y un cuidado milimétrico de cada detalle», explicó Heber Arenas tras ganar el certamen leonés.
Arenas detalla el exigente proceso que comienza antes de la siembra: «Para nutrir el terreno, primero siembro mostaza, la desbrozo a medio metro y la mezclo con la tierra. Luego incorporo dos mil kilos de estiércol de vaca en una zona de ocho por ocho metros, dejándolo reposar tres meses para que el suelo coja fuerza».

Heber Arenas con la calabaza gigante en su huerta de Llavares
El mantenimiento diario exige precisión: «El riego es lo más delicado; si te pasas, la planta se estresa y deja de crecer. Riego por goteo diez minutos cada dos o tres días, según la humedad, y una vez a la semana le doy un empujón extra con abono ecológico de alga marina y agua de lluvia, algo que le viene de maravilla para seguir ganando volumen».
Orígenes de una gran afición
La pasión de Heber Arenas por el campo nació a los siete años, inspirada por su abuelo Luciano Arenas, a quien observaba trabajar la tierra. Aunque comenzó con cultivos convencionales, desde niño albergaba un sueño: «Siempre me fascinó la escala monumental de estos frutos y soñaba con llegar a plantar algún día calabazas gigantes», confiesa.
De forma autodidacta, Arenas pasó de la huerta tradicional a la competición tras descubrir la comunidad de cultivadores de hortalizas gigantes. Su evolución en la parcela de Llavares ha sido meteórica: comenzó con ejemplares de 34 y 51 kilos, alcanzó después los 95, 136 y 239 kilos, hasta culminar su trayectoria con los 375 kilos que le han dado el triunfo en León.
Un premio que recompensa años de dedicación y lleva el nombre de Villaviciosa al escaparate de las hortalizas gigantes.

En la imagen superior Heber Arenas en el concurso en León
VER VIDEO VIDEO INFERIOR CON HEBER ARENAS MOSTRANDO LA CALABAZA Y EXPLICANDO EL PREMIO