Villaviciosa. Vicente Alonso

 

Un nuevo nido de  vespa velutina aparecía esta semana  en  Miravalles, Villaviciosa. Un hecho que  se repite con bastante frecuencia desde que en el invierno   comenzaron a caer las hojas de los árboles. Algo también   habitual en el concejo maliayés, donde ya  han  sido  avistados  y contabilizados,  cinco   nidos en el 2017, y hasta más de cien,  hasta   finales del pasado año

Juan Prado vecino maliayés,  profesor jubilado de Ganadería y Apicultura,  y   uno de los mayores expertos asturianos en combatir la avispa asiática explica, “ante la aparición de estos nidos durante el invierno  lo normal  es dar la  comunicación correspondiente para su eliminación a los servicios del Principado para  localizar y verificar el nido. Después de diciembre, hasta estas fechas, ya  tiene mucho sentido hacerlo, puesto que de esos nidos ya ha salido la nueva generación de reinas, buscando un escondite donde plácidamente hibernar. Lo que queda, reina vieja, zánganos, obreras y el propio nido, sucumbirán en los fríos invernales y nunca más se reutilizará, puesto que en los nidos de las avispas no hay reservas como en las colmenas de las abejas. Las reservas están en el cuerpo de esas nuevas reinas que hibernan”

Pero el aviso de este nido guardaba  una enorme sorpresa a Prado,    “fue  sorprendente que a finales de época de  invierno, se apreciara mucha actividad en un nido del tamaño de una pelota. Las avispas necesitan de un periodo de diapausa (reposo invernal) para arrancar un nuevo ciclo, y lo normal, es que las primeras salgan de su letargo en febrero o principios de marzo,  construyendo un pequeño nido embrionario. Durante casi dos meses, las nuevas reinas están solas y sólo a partir de mayo, con la ayuda de sus primeras hijas, pueden empezar a hacer crecer el nido, apareciendo así los nidos primarios”

 

El nido aperecido en el aguacatero de Miravalles, Villaviciosa

 

Al verificar el nido que se encontraba en un  aguacatero,  Prado no se podía creer  encontrarse   un nido primario en plena actividad.  “Sabiendo que la avispa asiática siempre duerme en casa, regresa por la noche, con una linterna roja (las avispas no ven la luz roja), y una lanza,   les  inyectamos insecticida,   para acabar con todas las inquilinas del nido. Ya al día siguiente, con la tranquilidad de que las avispas han perecido, fue el momento de bajar el nido y hacerle la autopsia. Al abrirlo  descubrimos entre una multitud de cadáveres de avispas, una reina joven y decenas  avispas pequeñitas. Estas avispas pequeñitas son fruto de la primera generación nacida en un nido embrionario en el que, queriendo optimizar su espacio, la reina hace alveolos pequeños que dan lugar a avispas mucho más pequeñas que las normales”, explica  casi sin aún  poder  creérselo, Prado

 

 Imágenes del interior del nido

 

Las pruebas, para Juan Prado, no le dejaba   lugar a dudas, “este nido primario  se adelantó cuatro meses a su ciclo normal. Especulando un poco, pienso que este caso, y puede haber otros igual, puede ser fruto de una diapausa anticipada por las nevadas de octubre. Y tan inusual como esas nevadas tan adelantadas, y las últimas semanas tan  calurosas que estamos teniendo”. Y apunta este ingeniero agropecuario jubilado, y experto en avispón asiático, “no es que las avispas no hibernen, eso es imposible, lo que pasa es que no hay invierno cuando toca”

 

 

Distinción del Ayuntamiento de Gijón a Juan Prado Castañón, en  reconocimiento a  su labor de investigación y colaboración en la lucha contra  el avispón asiático

 

Juan Prado recibía hace unos dias  en la fiesta de la patrona de los Bomberos de Gijón,  diploma y mención especial de manos  de la alcaldesa de Gijón Carmen Moriyon. “En  reconocimiento por la colaboración y coordinación en las acciones llevadas a cabo por el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios,  y Salvamentos del Ayuntamiento de Gijón,  en la lucha contra la proliferación del avispón asiático” señaló Moriyón,  en la entrega del reconocimiento. (Foto inferior)