Vicente Alonso

Entrevista  realizada a través del correo electrónico. Foto facilitado por la Comunidad de Clarisas

¿Qué tal llevan estos días de pandemia?, ¿Con miedo?

 La Comunidad está tranquila, no hay miedo. La muerte llega cuando tiene que llegar. Y eso está en manos de un Padre que nos quiere mucho. Lo vivimos así: con esperanza. Pero también es cierto que estamos preocupadas por el cariz que van tomando las cosas: cómo se propaga el virus, cómo sufre la gente con esta situación, cuántas personas se nos han ido…

En ocasiones percibimos bastante desconcierto en la gente…, las interpretaciones que se hacen a veces no son objetivas. Eso crea confusión y no es bueno. Por lo tanto ¡nos preocupa esta situación!

Están acostumbradas a estar recluidas, pero ¿echan algo en falta?

 Ciertamente que estamos acostumbradas a estar en casa recluidas, eso no supone novedad en nuestra vida. Pero hay otros muchos aspectos que nos dicen que esta reclusión no es la habitual: la gente no viene a la portería a comprar nuestros productos… De tal forma que estos días hemos dejado de trabajar en el obrador.  Trabajo no nos falta porque la casa es muy grande y hay mucho que limpiar. Pero este trabajo no es productivo.  De todas formas, en este aspecto nos solidarizamos con la sociedad que indiscutiblemente dará un bajón económico. Queriendo expresar nuestra unión y solidaridad también nos hemos asomado a las ventanas a las 20:00 h para aplaudir con el pueblo a tanta gente que se implica a tope en Hospitales, Centros de salud, Residencias de mayores, etc. Sentimos un enorme agradecimiento hacia nuestros médicos, enfermeras, personal sanitario que atiende con perseverancia a nuestros enfermos. Sin olvidarnos de la valiosa aportación de la confederación oficial de entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica (Cáritas) y Cocinas Económicas esparcidas a lo largo de toda la geografía española.

 

 ¿Cómo es su día a día?

Nuestro día a día transcurre normal, nada se ha alterado en el horario. Eso sí, vivimos muy atentas a los medios de comunicación para ver cómo siguen las cosas. Y como somos creyentes tenemos fe en un medio poderoso que se llama: oración; rezamos mucho, día y noche suplicándole a Dios por todos: enfermos, difuntos, familias, etc. Somos conscientes de la problemática socioeconómica que se nos avecina después de esta situación. Pero lo importante, lo prioritario es que vaya reduciéndose el número de afectados; después, con la buena voluntad de unos y otros ya saldremos adelante.

 

¿Que consejos nos dan  para vivir en “clausura”?

 La vida en clausura conlleva una serie de circunstancias que te obligan a no evadirte de los demás. Siempre los tienes contigo. No puedes ignorar a los que están codo a codo contigo en la mesa, en la tele, en el rezo, en el horario de estudio, en los juegos. El compartir se hace imprescindible. Y lo más hermoso que tenemos que compartir es ¡la vida! Mis consejos en estos días de impositiva clausura son los siguientes:

Ante todo, sosiego y paz. No nos pongamos nerviosos. Habla con los tuyos, con tu esposo o esposa, tus hijos, hermanos, padres; háblales con cariño, interésate por sus cosas, disfruta con ellos de sus éxitos y logros. Convive en profundidad con tu familia; párate a contemplar una flor en la maceta, el sol que entra por tu ventana; si eres creyente reza, te encontrarás mejor y más sereno y aportarás en tu familia tu granito de arena en esta situación dolorosa.

Y como final, decir que ¡ánimo! Dios no nos abandona. Veremos pronto el final del túnel. Nuestro deseo más profundo es que la Paz y el Bien llenen vuestros corazones de bondad. La riqueza y el buen hacer nacen del corazón. Tenemos que cuidarlo mucho.

Desde la atalaya de nuestro monasterio en Villaviciosa os acompañamos diariamente elevando a Dios nuestras súplicas a favor de todo el mundo.

 Mª Luisa Picado Amandi, abadesa.

Fotos de archivo. Abadesa Mª Luisa Picado Amandi