'Basuraleza' que prende Asturias: un peligro real en aumento. Colaboración de Paula Cabral
María Paula Noviel Cabral es periodista nueva vecina de Villaviciosa.
Peones forestales alertan del riesgo de incendios por la creciente presencia de botellas, plásticos y otros residuos en rutas y zonas rurales del concejo de Villaviciosa.
Una simple botella de sidra vacía, abandonada en un prau, puede convertirse en la chispa que arrase hectáreas de monte. No es una exageración: los datos oficiales confirman que más del 90% de los incendios forestales en España están causados, directa o indirectamente, por la actividad humana. Entre las principales causas se encuentran negligencias tan evitables como tirar vidrios, plásticos o colillas en zonas rurales, caminos de montaña, lavaderos o áreas verdes.

La situación en Asturias, concretamente en Villaviciosa, refleja esta problemática. Las cuadrillas de peones forestales que trabajan en el desbroce del Camin de los Molinos del Profundu, en el Camín de los Molinos de Merón y en otras áreas de la zona, alertan sobre la acumulación de basuraleza en el entorno natural. Jorge, peón forestal del Taller de Empleo local, denuncia:
-"Cada vez que salimos a trabajar, es una vergüenza ver cómo la gente deja basura, botellas rotas, latas y plásticos por todas partes, incluso en la ribera de los ríos. Esto afecta a la naturaleza y aumenta el riesgo de incendios. Con el calor que hace, esas botellas y vidrios pueden arder y convertirse en un problema grave.”
Su compañera Yolanda añade: -“El cambio climático ha provocado veranos mucho más calurosos y secos en Asturias. La sequía y las altas temperaturas, producidas por el cambio climático, convierten cualquier descuido en un auténtico polvorín. La educación es la base, en la familia y en la escuela. Es fundamental educar a nuestros hijos y que nuestros maestros, nos enseñen a no tirar desperdicios en los montes y zonas verdes y tener respeto y cuidado con la naturaleza.
El papel de la escuela, es imprescindible; debe ayudar a concienciar de la importancia de nuestro hogar, es la tierrina misma y hay cuidarla. Me ha llamado poderosamente la atención, cuando fuimos a desbrozar la Playa de Rodiles, encontrar bolsas con la deyección de los perros en su interior, tiradas entre los ocalitales, y claro con la desbrozadora vamos quitando los reductos herbáceos, muy al ras, pues las bolsas se rompen y terminamos ensuciándonos la cara, y la verdad es muy desagradable. También puede pasar con los vidrios, que los pilles con la motodesbrozadora y te salten en toda la jeta o en el cuerpo y podamos sufrir un accidente laboral. Mi recomendación es que junten toda la basura y la tiren a un cubo, que hay en todos los paseos, no cuesta ningún esfuerzo, es un gesto de generosidad y de respeto hacia el medio ambiente, al prójimo, a uno mismo y a Asturies.”
Otra problemática recurrente en los antiguos lavaderos del concejo es la presencia de botellas y botellas de sidra dejadas por jóvenes en sus folixas. Paula, miembro de la cuadrilla, expresa su preocupación - “En general, los asturianos cuidan su tierra, los Ayuntamientos invierten dinero de la Unión Europea para desbrozar los montes, el trabajo para prevenir incendios se hace en la medida de lo posible; creo que con el creciente turismo que llega en temporadas estivales, los turistas tienen poca conciencia, y dejan basura y todos los desperdicios por donde van pasando. Entramos a limpiar el camino y lo primero que hacemos es apartar vidrios rotos en bolsas de basura, para que la desbrozadora nos los lance y podamos tener un accidente laboral. Las personas no son conscientes que el vidrio hace efecto lupa y el plástico arde, con las altas temperaturas. La indagación surge con la pregunta retorica. No se quejen ¿Cómo no va a haber incendios después?, ¿como pretenden que no haya incendios forestales?”,advierten insistentemente los peones.
Asturias bajo el impacto del calor extremo y el cambio climático.
El fenómeno del cambio climático ha transformado los veranos en el norte de España. Asturias, en plena zona del Cantábrico, ya no disfruta de inviernos suaves y veranos frescos. Las olas de calor, que antes eran poco frecuentes, ahora se han convertido en una norma, secando el monte y poniendo en riesgo su frágil ecosistema.
Según Greenpeace,-“el cambio climático no inicia los incendios, pero sí los hace más intensos y difíciles de controlar”. La estadística oficial del Ministerio de Transición Ecológica refleja esta tendencia: en 2023, se registraron 7.748 incendios, que quemaron 89.068 hectáreas en toda España. Hasta agosto de 2025, los incendios en Asturias y otras comunidades alcanzaron cifras alarmantes: 6.697 siniestros y 348.350 hectáreas quemadas, siendo este el peor registro de la década.
De estos incendios, el 68,79% son causados por negligencias o accidentes humanos, mientras que el 23,98% tienen origen intencionado. Solo un 5% se atribuyen a causas naturales, como rayos.
El efecto lupa y otras negligencias
El Proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife y Ecoembes, advierte que fragmentos de vidrio abandonados en el monte pueden concentrar los rayos solares y prender fuego a la vegetación seca, fenómeno conocido como el “efecto lupa”. Lo mismo ocurre con aerosoles que explotan por el calor. Las colillas de cigarrillos mal apagadas también fueron responsables del 3,25% de los incendios en el período 2004-2013.
Aunque no se puede determinar con exactitud cuántos incendios se originan específicamente por botellas de sidra o plásticos, los datos revelan que estos residuos, junto con otras intervenciones humanas, contribuyen a la proliferación de incendios forestales cada año. Nadie es completamente consciente de que estos incendios pueden causar tragedias en aldeas, poblaciones y villas incluyendo muertes y heridos. En España, en la última década, se han registrado 100 fallecidos y más de 3.000 heridos como consecuencia de incendios forestales. La limpieza del monte y la reducción de residuos son medidas clave para disminuir estos riesgos y proteger a la población.
Datos y cifras preocupantes
Según distintas fuentes oficiales, en 2024, los incendios en España quemaron 43.655 hectáreas, el 53% de la media de la última década.
- En 2023, los incendios ascendieron a 7.748, arrasando 89.068 hectáreas.
- En Asturias se quemaron 7.958 hectáreas por incendios forestales durante 2025. Según los datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI), esa cifra supuso un aumento del 84,8 % respecto a 2024 y fue la superficie quemada más alta desde 2020.
Desglose de la superficie afectada en 2025:
5.654,9 ha de matorral y monte bajo (71,1 %). 2.145,8 ha de superficie arbolada (27,0 %).
-157,3 ha de vegetación herbácea o pastizal. Fuente principal: noticia de la agencia EFE publicada por la RTPA (Radiotelevisión del Principado de Asturias), basada en datos oficiales de SADEI.
- La mayoría de los incendios (cerca del 70%) son conatos, que suelen ser controlados rápidamente, pero cuando se desbordan, los daños son irreparables.


Súmate a la campaña de 10 gestos para prevenir incendios
- Nunca tires vidrio ni plástico al monte. Llévalo en la mochila y deposítalo en los contenedores habilitados.
- No hagas fuego ni barbacoas fuera de zonas autorizadas.
- Apaga bien las colillas y no las tires por la ventanilla del coche.
- Si ves un conato, llama al 112 y proporciona la ubicación exacta.
- Recuerda que el calor extremo aumenta el riesgo: ¡un solo m² de vidrios o plásticos al sol puede provocar un incendio”
6 - Si realizas quemas de rastrojos, consulta el pronóstico meteorológico y el índice de peligrosidad en las fuentes oficiales
7- No hagas botellones en zonas verdes o montes
8-Educa a tus hijos en el respeto
9- Si tienes mascota tira en el contendor especifico su materia fecal
10- Si eres maestro dedica al menos una clase para aprender a cuidar el medio ambiente.
La creciente problemática de la 'basuraleza' en Asturias y en toda España pone en jaque la prevención de incendios forestales. La responsabilidad individual, la educación y la concienciación son clave para proteger nuestro patrimonio natural.
Llegamos a la conclusión que en Asturias hemos olvidado la atávica costumbre ancestral: la sidra ha de volver a la tierrina. No hablamos de las botellas, sino del culín. Las botellas abandonadas en montes y praos son algo más que basura: son el síntoma de que estamos perdiendo el respeto por el legado de nuestros mayores y por nosotros mismos. La lucha contra los incendios no solo requiere recursos, planificación, y medios económicos, sino también un compromiso ciudadano con el cuidado del entorno y del medio ambiente.