El Concierto Homenaje a Enrique Correa en el centenario de su nacimiento abarrotó ayer el Teatro Riera, cerrando un Festival que suma siete ediciones y más de 1.500 espectadores este año, convertido ya en una cita irrenunciable del verano musical maliayo.

Luis Correa, hijo del violonchelista Enrique Correa, además de director artístico e intérprete, estuvo acompañado por Miguel Correa, nieto y también violonchelista. Al piano, una emocionada  Mary Ruiz-Casaux, quien desarrolló buena parte de su carrera con Enrique Correa, estuvo acompañada por el joven Pablo Martín Correa, también nieto del homenajeado. Completaban la orquesta antiguos alumnos del gran violonchelista asturiano, Ángel Luis Quintana, Pilar Serrano, Mariana Cores y Maravillas Z. Ruiz-Casaux. El sentimiento se trasladó a las excelentes versiones de las ocho piezas para violonchelo y piano compuestas por Enrique Correa. El programa, muy aplaudido, se completó con Händel, D. Popper, Pachelbel y Max Bruch.   

Fue la cuarta sesión de un ciclo que comenzó el pasado 16 de agosto con éxito similar en la Iglesia de San Juan de Amandi, abarrotada para disfrutar de los cuartetos para cuerda de Ludwig van Beethoven que ofreció la Orquesta de Cámara-Villa Misiego.

La Iglesia de San Salvador de Priesca, que se estrenó este año como sede del Festival, resultó un espacio formidable, con una acústica que llegó a emocionar al pianista Andreu Riera en su concierto de Chopin, entusiasmo compartido por el numeroso público –dentro y fuera de la Iglesia- y  muy especialmente por la Asociación de vecinos de Priesca, muy implicada en la organización de esta cita. Luis Correa, director artístico e intérprete, agradeció al  Ayuntamiento de Villaviciosa su “fuerte compromiso con este Festival, así como la fidelidad del público”. En palabras del alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega Riego, “estamos ante un proyecto compartido que no ha dejado de crecer, de alto valor cultural por espacios y contenido, e impulsado por un público que responde masivamente a la cita”.

El Festival, reconocido con el sello ‘Año Europeo del Patrimonio Cultural 2018’, destaca por ser mucho más que un ciclo de conciertos, es toda una experiencia, dedicada al repertorio clásico, pero también a las creaciones contemporáneas.  La calidad artística y la idoneidad de los lugares de celebración son parte indisociable de la identidad de un programa que ha apostado por ofrecer la mejor música en espacios singulares del patrimonio maliayo. La música se  traslada al románico y el Camino de Santiago, con las Iglesias de Amandi y Priesca, además del paisaje de la Ría de Villaviciosa que enmarca de manera insuperable el Concierto sobre la Hierba, en Misiego, donde este año se pudo escuchar a la Banda de Manacor, a la que se unió en los temas finales la Banda de Música de Villaviciosa.