José Carlos Cortina vecino de Villaviciosa recupera el legado de la industria cerillera asturiana
V.H.
El coleccionista José Carlos Cortina Frade, gijonés afincado en Villaviciosa, ha dedicado años de investigación a recuperar la historia de la industria cerillera asturiana de los siglos XIX y XX. Su trabajo coincide con la conmemoración internacional del 200 aniversario del descubrimiento de las cerillas, promovida este otoño por la entidad británica British Matchbox Label.
El estudio, titulado Historia de la industria cerillera asturiana del siglo XIX y XX, puede consultarse en la Red Pública de Bibliotecas de Asturias, en Oviedo y Gijón. La publicación recoge información sobre las principales fábricas que funcionaron en la región y la acompaña con imágenes de piezas conservadas por el propio investigador.
En su casa de Villaviciosa, Cortina guarda cerca de 13.000 portadas de cajas de cerillas, una colección que figura entre las más importantes de España en esta especialidad. «Colecciono desde hace unos 30 años y tengo únicamente piezas españolas», explica. Entre sus fondos hay series dedicadas a reyes, cantantes, toreros, actores y personajes populares.

Una de las partes más destacadas de su colección son las más de 1.300 fototipias editadas por el Gremio de Fabricantes de Fósforos de España entre 1892 y 1908. Una afición que también le ha llevado a compartir sus conocimientos mediante conferencias en el Ateneo Jovellanos de Gijón, el Ateneo de Villaviciosa y el Centro Asturiano de Madrid.
«Sigo ampliando la colección, porque es mi pasión», afirma Cortina, que tiene nuevas charlas en preparación y continúa reuniendo materiales para completar sus investigaciones.
Fábricas que dejaron huella en Asturias
El estudio documenta varias empresas que tuvieron un papel destacado en la producción de cerillas en Asturias. En Oviedo figuran la fábrica de Pedro San Román, situada en el alto de San Lázaro, y La Estrella del Norte, propiedad de Víctor Villazón, que se encontraba en los terrenos donde hoy está la calle Santa Susana.
En Gijón, la investigación recoge la historia de La Cerillera de Gijón, fundada por José María Martínez Marinas y Sáez en las proximidades de Veriña. La relevancia de aquella industria fue tal que su nombre quedó ligado al actual barrio de El Cerillero.
El recorrido también llega a Tapia de Casariego, donde la familia Pérez Mernies y Fernández Casariego puso en marcha la fábrica La Casualidad. Tras sufrir varios incendios, la empresa terminó trasladándose a Ribadeo.
Para Cortina, reunir toda esta información permite conocer mejor una actividad industrial que tuvo más peso del que se le atribuye habitualmente. «Las fábricas de cerillas tuvieron más importancia en Asturias de la que muchos creen y merecían un trabajo que reuniera y ordenara toda esa información», señala.
Personajes populares en las cajas de cerillas
Entre los contenidos más curiosos de la investigación destaca una colección editada en la década de 1930 por los sucesores de Pedro San Román. Bajo el título Tipos populares irregulares asturianos, aquellas cajas reproducían figuras conocidas de los carnavales y las fiestas populares de la época.
En la serie aparecen personajes como Felipe Lingorri, Manín de la Carne Cruda, Xuan de la Torta, Alejos de Adán, Pelele y Madruga. Sus imágenes, impresas en objetos cotidianos destinados al consumo, permiten acercarse a las costumbres y a la vida popular asturiana de aquellos años.
Colecciones de reyes y músicos

Más allá de su función comercial, estas pequeñas piezas han adquirido un valor documental con el paso del tiempo. Las marcas, ilustraciones y personajes que conservan ofrecen pistas sobre una sociedad y unas tradiciones que forman parte de la memoria colectiva.
El trabajo de José Carlos Cortina contribuye así a recuperar un capítulo poco conocido de la historia industrial de Asturias y a conservar el recuerdo de unas fábricas que durante décadas formaron parte de la actividad económica de la región.
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El estudio¡ titulado Historia de la industria cerillera asturiana del siglo XIX y XX