Fuiste Mª Elena una luz en el camino, a toda tu familia y a cuantos te conocimos, pues lo que tus ojos no veían, tu bondad lo sabía, sonriente, amable, dispuesta en todo momento a ayudar si alguien te lo pedía. “El bueno de Juan” decías, es un regalo que me dio la vida, para completar el día a día con mi Nena y mi mamá.

Me siento privilegiada, aunque tenga poca visión, por vivir así  ahora el día a día y poder olvidar tristezas y contratiempos de años pasados, como cualquier mortal diría. Al fin, la vista se fue del todo, pero tu gran personalidad no, seguías cual una antorcha, pero hoy tu corazón se paró y te alejó para siempre, sin embargo, tu recuerdo seguirá presente en todos nosotros pues te lo ganaste día a día y por ese merecimiento todos en unión te decimos. Seguiremos adelante tras tu lucecita, recordando tu voz y tu sonrisa.

Hasta siempre, Mª Elena querida.

 

Angelita Rea

En la imagen de  portada,  María Elena junto a su compañero, Juan Morís