Cuenta una leyenda muy antigua que en un puerto de mar, vivía un hombre pobre con su hija, una joven muy hermosa. Un día, llamó a su puerta un marinero enfermo y les pidió por favor, le cuidaran en tanto él no pudiera trabajar. Así en esta humanitaria labor pasaron meses y sucedió lo inevitable: el marinero y la joven se enamoraron.

Cuando el padre se dio cuenta de la situación, gritó cual energúmeno, (sólo por encima de mi cadáver), hija no te saldrás con la tuya.

Un día, llegó la tragedia: los amantes se juntaron en el centro del puente, pero por su mala suerte el padre los vio besándose, enloquecido, cogió su espada, se acercó silencioso y les cortó la cabeza a los dos.

Ahí nació la leyenda, pues gente asegura que dichas cabezas, juntas cayeron y rodaron al mar. Por este hecho, la vecindad como no, lo llama: “La leyenda del beso eterno”.

Esto así lo recuerda y cuenta el anciano de más edad de la comarca de “101 años”. Será o no, suceso cierto, o simple cuento, pero si es bonito imaginar que por amor se puede quedar sin cabeza y más, si se consigue protagonizar por siempre.

(El beso eterno)

Angelita Rea

(09-2020)