Decía el poeta que abril es un mes cruel. Lo es para los alérgicos y para los que queremos y no podemos estar por ahí hasta que oscurece. Bueno para las terrazas, malo para los asténicos. Bueno para la Villa, porque el paisaje se vuelve precioso y pintan oros cuando sale el sol. Un paseo por el Puntal un domingo por la mañana temprano no tiene precio o quizás cuesta lo que gastamos en unas gafas de sol, la mejor compra porque significa que hay luz para todos y de sobra.

Adiós al invierno, otros llegaran, pero por el momento la única vacuna que necesitamos es la de la vitamina D que fortalece los huesos y nos pone contentos.

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