Imagen portada: Vista del centro desde la fachada sur 

 

Redacción

El IES Víctor García de la Concha de Villaviciosa, tras más de medio siglo de vida, ha sufrido una profunda transformación únicamente con el empleo del color, a la vista del resultado de  los trabajos de pintura realizados recientemente.

El responsable de esta transformación es Leopoldo Palacio, arquitecto y vecino de Villaviciosa. Tras la presentación de un Informe de Accesibilidad y de un Proyecto para dotar al edificio de ascensor, la dirección del centro le encargó el asesoramiento en el empleo del color para las obras de rehabilitación de sus fachadas. “Cuando visité por primera vez el IES me pareció un lugar gris, anodino y triste. Estaba pintado como la mayoría de centros educativos que todos conocemos: en dos tonos de un mismo color, sin tener en cuenta el estilo del edificio, el uso al que se destina, ni su entorno”, explica Palacio.

Los colores empleados  para dar nueva vida  al IES Víctor de la Concha  no son los que se utilizan habitualmente en  este tipo de edificaciones. “Efectivamente, hay una tendencia en edificación a lo monocromático. Sin embargo, al contrario de lo que podríamos pensar, el color ha estado siempre presente en la historia de la arquitectura; el problema es que no sobrevivió al paso del tiempo. Un ejemplo cercano lo encontramos en las iglesias prerrománicas y románicas de las que tan buenos referentes tenemos en nuestro Concejo, que también estaban decoradas con vivos colores en su interior”, apunta  este arquitecto

Así,  Leopoldo Palacio explica cuáles fueron las premisas para decidir los colores empleados en la intervención. “Desde un principio tuve claro el empleo de los tres colores primarios: el rojo, el azul y el amarillo. Por una parte, porque son los colores que se corresponden con el estilo arquitectónico del edificio original del IES, construido en el año 1968 siguiendo los principios del Movimiento Moderno. Por otra, por lo que estos representan: la pureza, lo primitivo y son el germen de cualquier color”.

Una vez decididos los colores, Palacio subraya cómo se distribuyeron en el edificio. “La propuesta se basaba en una composición de planos de colores puros sobre el fondo gris del edificio original. Así, el color rojo se aplicó en las zonas de comunicación vertical (las arterias del edificio); el  azul, en el salón de actos, evocando a un material ligero como es el vidrio; y el color amarillo (el color de la luz) se utilizó para dar luminosidad a la zona porticada en la que se encuentran los accesos y el paso a las zonas deportivas”

 

Vista exterior del Centro tras la intervención 

 

El arquitecto  describe el proceso de hacer realidad su colorista  propuesta  para el IES. “Presenté la propuesta de color en un modelo tridimensional, la dirección del centro la aprobó y se hicieron muestras de color previas al inicio de las obras. Si el resultado de la intervención es positivo creo que se debe fundamentalmente al trabajo en equipo. Por una parte, la dirección del centro supo aprovechar la oportunidad que se les presentó de transformar el edificio mediante el empleo del color y, por otra, la empresa encargada de ejecutar la obra se implicó hasta el punto de hacer más de lo que le correspondía por contrato”, asegura Palacio

 

 

 

Vista interior del núcleo de comunicación vertical 

 

El color tan personal  no solamente se aplicó al exterior del edificio. En el interior se intervino también con la misma paleta de colores en el núcleo de comunicación vertical que contiene las escaleras, que ascienden en torno a un muro de hormigón oradado, por elementos circulares que dejan pasar la luz.

Tras la nueva imagen del conjunto, da  la sensación de que el edificio ha recuperado su color original, el que estaba en su ADN, como si el color siempre hubiera estado ahí pero, como si de una foto en blanco y negro se tratara, no era perceptible a la vista. “La presencia del color no solo aporta personalidad y coherencia al edificio, sino que también transmite alegría y fomenta la creatividad de los alumnos en su proceso de aprendizaje” reflexiona  finalmente el arquitecto  muy  satisfecho de la nueva imagen  del  Instituto de Villaviciosa.

 

 Vista de la zona de accesos al centro