El Pozo de San Lázaro, la presa de Pina del Ebro, El Pilar, el barrio del Actur y, por supuesto, la Comisaría de Policía, son algunos de los escenarios de Zaragoza que la novela negra escrita por la escritora  con raíces en Villaviciosa,  Rosa Valle, Sonarás bajo las aguas recrea. La obra transcurre a caballo entre Zaragoza, ciudad importante en la trayectoria personal y afectiva de la autora, y Asturias, su tierra natal. De la Jefatura de Policía Nacional de Zaragoza es uno de los personajes principales, Raúl Ejea, inspector jefe de Homicidios creado por Valle en la que es su ópera prima como novela. Sonarás bajo las aguas se presentará el próximo sábado, 27 de enero, a las 12.30 horas en la Librería General de Zaragoza, con el prestigioso meteorólogo de Antena Aragón y, también escritor, Eduardo Lolumo como maestro de ceremonias. Coincide con la celebración del festival literario sobre el género policial Aragón Negro.

Crimen, venganzas, el sonido como arma de destrucción, filias sexuales, pero también amor, la música como máxima expresión de belleza y las aguas del Ebro, como principio, energía y fin constituyen los ingredientes de esta novela negra que mezcla otros colores en su paleta para que la luz penetre. Al frente, la inspectora del Grupo de Homicidios de la Comisaría de Policía de Gijón, Petunia Prado del Bosque, Tunia, una mujer apasionada con su trabajo, pero rica en muchos otros frentes, un personaje en claroscuro.

El libro debutó con éxito el pasado 16 de diciembre en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, en un acto presidido por el concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Gijón, Esteban Aparicio Bausili, y con el reputado abogado penalista gijonés José Joaquín García Fernández como presentador. Editada y distribuida por la firma asturiana de Comunicación y Producción audiovisual Producciones al Norte, la novela está gozando de una excelente acogida entre el público nacional y ya se ha impreso una segunda edición.

El libro ha registrado otras presentaciones en Asturias, en otras localizaciones de la trama, como Quintes y el Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón y el viernes 2 de febrero de 2018, a las 19.30 horas, se irá a Ribadesella, a la Casa de Cultura, para ser presentado por la psicóloga Mónica G. Somoano, quien ha colaborado con Rosa Valle en el trazo de los perfiles psicológicos de los personajes principales. Entre ambas, realizarán un retrato psicológico de los personajes y ofrecerán un viaje por los escenarios riosellanos de la novela.

Periodista de oficio, la escritora ha contado asesoramiento policial para desarrollar las investigaciones de la trama, de manera que el resultado sea verosímil, pero dejando, por supuesto, que corra el aire de la ficción.

Sinopsis

«A los veintiún años una aún cree que en la moneda que lleva en el bolsillo sale vida en las dos caras. Aquel saxofón no debería estar callado, no todavía». Pero lo estaba. Su propietaria, Clara Lázaro, estudiante de Criminología y Música y promesa de la banda dirigida por el inquietante catedrático de Física Acústica Sebastian Rudolph, es hallada muerta en un aula de ensayo del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón.

Un caso para la jefa de Homicidios Petunia Prado del Bosque Tunia. Inspectora de policía, madre, exesposa, trompista, motera… Y bloguera: ella es Pataleta y bizarría, nombre de su blog, cuyas entradas salpican estratégicamente toda la novela.

Junto con su pareja policial, el subinspector Max Muller, y el resto de su grupo, la jefa de Homicidios tendrá que transitar por esos lugares incómodos y sombríos para solucionar un caso del que ella tampoco saldrá indemne. Porque, a pesar de luchar por tener su sitio y marcar su territorio, a veces no puede desoír al corazón.

En el descarte de sospechosos, los investigadores viajarán por la geografía física y humana de Asturias y Zaragoza, ciudad origen de la víctima y de su madre, la femme fatal y desconcertante Ruth Mateo; el novio de Clara, el empresario viticultor Alejandro Bandrés, y la buena tía Cecilia. En Zaragoza se sitúa también el inspector Raúl Ejea. Pintor en otra vida, Raúl trazará sobre Petunia certidumbres inesperadas pero reconocibles para «toda mujer viva».

Un mapa donde los personajes clave no son lo que parecen. No lo es el malogrado ingeniero Carlos Lázaro. Ni Sebastian Rudolph y su Fundación para la Promoción de la Música. Tirando de este hilo, no siempre mediante métodos ortodoxos, la inspectora ayudará a desenmascarar un espeluznante complot terrorista neonazi de alcance mundial a partir de investigaciones avanzadas en el uso del sonido como arma sónica, la crema de las armas maravillosas de la Gran Alemania.

La investigación servirá para indagar en las relaciones sentimentales y familiares de la víctima. En un principio, convencionales, irán mostrando esos recovecos oscuros que conforman el contraluz de toda historia. Víctimas y verdugos. Odios ocultos. La música como claraboya, en contraposición con el poder destructor del sonido; el agua —el Mar Cantábrico, los ríos Ebro y Sella—, como placenta.

Sobre la autora

Rosa Valle (Gijón) es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), Master en Marketing y Dirección de Empresas por la UNED y posgrado en Profesorado de Lengua y Literatura por la Universidad de Oviedo.

Como periodista, ha trabajado en la prensa asturiana, colaborado con varias publicaciones y medios de comunicación y desempeñado funciones de Comunicación Corporativa y Gestión de Contenidos en el Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación de Asturias.

Actualmente trabaja como documentalista software.

Como escritora, Sonarás bajo las aguas es su primera novela. Además, tiene publicado un cuento infantil, La lubina Josefina, campeona de voleiglobo (2017), y relato erótico en la antología Venus de noche (2014), tras ser una de las ganadoras del concurso literario.

Su trabajo periodístico en el ámbito de la Innovación y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) le valió en 2012 el XII Premio Periodístico a la Innovación José Antonio Coto.