El aire huele a verano

 

Después de tenernos unos días a la expectativa, el verano se arriesga a venir. Vamos a la playa por fin y nos atrevemos a comprobar si el Cantábrico sigue tan fresco como suele. La bolsa del año pasado sale del fondo del armario y pide a gritos llenarse de arena. Quizás este verano acabemos la crema del sol tres veces y el calendario se haga perezoso como otros años y nos regale un extra de sol y luz.

 En verano los días se extienden y las obligaciones se acortan. Somos menos serios y si podemos vamos de romería o a recoger frutos rojos. La Villa se llena de gente y las tiendas salen a la calle. La vida parece más fácil y Des-pa-ci-to sustituye a la prisa diaria.

 Felices vacaciones.

Descubre más en la selección de imágenes veraniegas  del enlace inferior de Pilar Tuero Secades

 

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