Somos Danel y Andrea, dos mochileros argentinos que desde hace 3 años decidieron hacer del mundo su hogar. La creencia que había mucho por descubrir fuera de la zona de confort, el gran impulso que nos lanzó a la aventura. Primero cada uno escribiendo su historia. De forma solitaria deambulando por Sudamérica y  Andrea también sumando experiencias en Europa.

Compartíamos el interés por viajar y hace un año, el destino nos empujó a dejar de ser mochilas solitarias. Danel estaba en Venezuela, viviendo de cerca una crisis sin precedentes, mientras que Andrea se encontraba en Chile. Nos encontramos y surgió el amor potenciado por un gran sueño: dar la vuelta al mundo.

El sentimiento se fue fortaleciendo mientras deambulábamos por el país trasandino. Se complementaron las fuerzas, el empuje, los sueños. Volvimos a Argentina y en sólo dos meses estábamos nuevamente en la ruta con el pulgar hacia arriba, en búsqueda de más historias. Llevábamos por aquel entonces casi dos años de viaje por lo cual permanecer mucho tiempo quietos no era una opción. Nuestro estilo de vida se había transformado. Otro espíritu. Otros pensamientos. Otra filosofía de vida. Una constante ansía por seguir curioseando el mundo.

 

FOTO: Danel y Andrea foto de recuerdo de Asturias

Antes, un periodista y una psicóloga, representando a una agencia de noticias y a un centro de salud, respectivamente. Ahora, dos almas libres inmersas en la incertidumbre, conociendo, creciendo y siendo circunstancialmente parte de otras vidas. Una práctica que empezó en la carretera haciendo Autostop

En muchas ocasiones no sabemos qué va a acontecer cuando se apaga la última luz del día, pero siempre tenemos la certeza de que la ruta provee algo bueno. Si no terminamos en la casa del conductor, nuestra tienda de campaña se convierte en nuestra casa. También contamos con apps, plataformas, que de pronto nos ayudan a organizar mejor nuestras andanzas.

 

FOTO: Danel y Andrea con amigos en Villaviciosa

Sentimos que nunca podríamos cambiar esta modalidad de viaje, que nos trasladó más de 30 mil kilómetros por el mundo entre automóviles, cajas de camionetas, camiones y hasta tractores, porque nos abre la puerta a lo desconocido. A experiencias que no están relatadas en ninguna sección de turismo y sí en nuestro proyecto “Sueños de Mochila”. El contacto con el conductor ya es una historia, una charla que puede dejar enseñanzas para compartir.

Mediante nuestra web, contamos nuestras aventuras desde el seno familiar, siendo circunstancialmente parte de otra vida, compartiendo sabores, olores, alegrías y tristezas. Informamos bien desde adentro y podemos obtener nuestra propia perspectiva del mundo, rompiendo con un montón de prejuicios.

Nos agrada encontrar un globo terráqueo cargado de amor y solidaridad, en donde el prójimo extiende una mano y pueden establecerse lazos sin una retribución económica de por medio. Vivir al tope y ser felices con lo esencial. Poder entablar conversaciones, ser recogidos en la ruta, encontrar gente que nos aliente en nuestra aventura es fundamental. Resulta una inyección anímica para seguir de cerca nuestros sueños.

 

FOTO: Danel y Andrea  con amigos en Peón, Villaviciosa

Parte de nuestra ruta en pareja fue Brasil (durante 7 meses), en donde encontramos muchas similitudes con respecto a otros viajes por Sudamérica. Después llegó el turno de dar el salto a Marruecos, sumergiéndonos en una cultura muy diferente. Poder ser parte de la vida cotidiana de un marroquí, fue muy atractivo. Muchas costumbres peculiares, diferentes a las occidentales que sin lugar a dudas potencian la capacidad de asombro.

Luego cruzamos a España con cierto miedo. Nos habían adelantado que implementar nuestra particular forma de viaja aquí era imposible. “La gente tiene mucho miedo, es más desconfiada”. Por suerte pudimos romper nuevamente con ese preconcepto que muchas veces las sociedades tienen de sí mismo, encontrando gente maravillosa. Empezando por Algeciras, subiendo para el norte y luego bajando hacia Barcelona. En el medio de esos miles de kilómetros, la región que más nos acogió. Qué más tuvimos la oportunidad de conocer fue Asturias.

No tenemos un itinerario específico. A veces las puertas están cerradas, semiabiertas y otras completamente abiertas como nos sucedió en Villaviciosa. Por intermedio de Mariu, una viajera nativa de allí, cumplimos nuestras expectativas. De hecho diría que las superamos. Nos encontramos con una sociedad muy predispuesta a compartir sus historias.

 

FOTO: Danel y Andrea viajando por Asturias

La invitación a la distancia de Vicente era un presagio de todo lo bueno que íbamos a vivir. Visitamos el mercado conociendo a una pareja de ancianos de más de 90 años y 69 juntos. Una vitalidad asombrosa. Todos los miércoles se desplazaban hacia el centro de Villaviciosa para, juntos a otros vecinos, ofrecer sus productos. Toda una vida dedicada al campo y diversas historias que para nosotros, con raíces de ciudad, nos resultaban curiosas.

La sidra, una marca registrada, circulando en varias ocasiones por nuestros paladares. Más allá del sabor, disfrutamos de toda la fase previa antes de llegar a nuestras bocas. Ver al mozo o algún amigo escanciar, muchas veces en bares o restaurantes bajo decoraciones tradicionales, nos hacía sentir dentro de una película. Viajábamos a través del sabor, de las arquitecturas y las historias.

Muchas veces acostumbramos a gente hablar mal de su propio sitio. En este caso, sentimos que la gente de Villaviciosa y Asturias en general, tiene un gran sentido de pertenencia. Un gran amor hacia su tierra que constantemente lo manifiesta. Mucha gente instruida, de puertas abiertas y dispuesta a extenderte una mano. Nos sucedió de estar haciendo AutoStop a la salida de Villaviciosa y tener dos automóviles que pararon a la vez. Un gesto sin precedentes en nuestro viaje por España que marca sin lugar a dudas un gran sentido de solidaridad.

También nos pasó de ser invitados a casas de familias y poder degustar platos que hacen a la cultura de una región, un pueblo. Comimos una Fabada cargada de amor y sabor. La recomendación previa era comer sólo un plato pero resultó tan exquisita que experimentamos ración doble. Luego llegó el turno del arroz con leche. En Argentina nunca nos había llamado la atención esta receta, pero aquí resultó una delicia. En la mesa, siempre una sidra acompañando!

 

 

FOTO: Danel y Andrea en la Plaza de abastos de La Villa en día de mercado

Paisajes naturales en cortas distancia. Rincones estrechos y viejas estructuras que dan testimonio. Nos resultó fascinante tener todo en un mismo Concejo. Si pretendíamos ir al mar, íbamos a Rodiles. Si queríamos montaña, recorríamos diversas parroquias de las inmediaciones. Si buscábamos servicios, en Villaviciosa encontrábamos supermercados, bares y ofertas hoteleras.

Fue uno de los lugares que más frecuentamos en España y, así y todo, nos vamos con la sensación de que nos faltó más tiempo para conocerla y sería de mucha agrado volver a poner un pie ahí. Mientras tanto, continuamos viajando a Asturias a través de las redes sociales. Trasladándonos mediante cada foto, nuevamente, a un sitio que nos dio mucha felicidad.

Te invitamos a ser parte de nuestra vuelta al mundo. De nuestra peculiar forma de viajar que abre las puertas a nuevos pensamientos los cuales queremos compartir con todos ustedes. Los esperamos en nuestra Fan Page “Sueños de Mochila”.  

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